sábado, 25 de marzo de 2017

Santo Evangelio 25 de Marzo 2017


Día litúrgico: 25 de Marzo: La Anunciación del Señor

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». 

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


«Alégrate, llena de gracia»
Dr. Johannes VILAR 
(Köln, Alemania)



Hoy, en el «alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28) oímos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María (segunda frase del arcángel Gabriel). Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones. Se llama así: "keharitoméne", «llena de gracia» (saludo del Ángel).

Quizás con 15 años y sola, María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad. San Bernardo suplicaba: «Se te ofrece el precio de nuestra Redención. Seremos liberados inmediatamente, si tú dices sí. Todo el orbe está a tus pies esperando tu respuesta. Di tu palabra y engendra la Palabra Eterna». Dios espera una respuesta libre, y "La llena de gracia", representando a todos los necesitados de Redención, responde: "génoitó", hágase! Desde hoy ha quedado María libremente unida a la Obra de su Hijo, hoy comienza su Mediación. Desde hoy es Madre de los que son uno en Cristo (cf. Gal 3,28). 

Benedicto XVI decía en un interview: «[Quisiera] despertar el ánimo de atreverse a decisiones para siempre: sólo ellas posibilitan crecer e ir adelante, lo grande en la vida; no destruyen la libertad, sino que posibilitan la orientación correcta. Tomar este riesgo —el salto a lo decisivo— y con ello aceptar la vida por entero, esto es lo que desearía trasmitir». María: ¡he aquí un ejemplo!

Tampoco San José queda al margen de los planes de Dios: él tiene que aceptar recibir a su esposa y dar nombre al Niño (cf. Mt 1,20s): Jesua, "el Señor salva". Y lo hace. ¡Otro ejemplo!

La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo. Y la lglesia canta: «La Palabra Eterna toma hoy carne por nosotros». Su obra redentora —Navidad, Viernes Santo, Pascua— está presente en esta semilla. Él es Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is 7,15). ¡Alégrate humanidad! 

Josef Mayr-Nusser, casado, padre de un bebé, mártir y ahora beato


Josef Mayr-Nusser, casado, padre de un bebé, mártir y ahora beato

Alzó la mano y gritó: «General, no puedo jurar fidelidad a Hitler, mi fe y conciencia lo impiden»

Josef Mayr-Nusser en su boda - al año después de nacer su bebé fue reclutado a la fuerza por el ejército alemán

Alzó la mano y gritó: «General, no puedo jurar fidelidad a Hitler, mi fe y conciencia lo impiden»


El Santo Padre puso como ejemplo para los padres en el reciente día de San José al italo-alemán Josef Mayr-Nusser, beatificado el sábado 18 de marzo en Bolzano, en el Tirol italiano, de donde era natural.

“Padre de familia y exponente de la Acción Católica, murió mártir porque se negó a adherirse al nazismo y decidió ser fiel al Evangelio. Por su gran sentido moral y espiritual constituye un modelo para los fieles laicos, en especial para los que son padres”.

Una zona de Italia de población germanohablante
Josef Mayr-Nusser (www.josef-mayr-nusser.it) nació el 27 de diciembre de 1910 en Maso Nusser (Nusserhof) en Piani di Bolzano. En esa época, la inmensa mayoría de los habitantes de esta zona del norte de Italia eran germanohablantes y aún hoy lo son un 25%.

Desde muy pequeño, sus padres le inculcaron a él y a su hermano una profunda fe católica. Tras terminar sus estudios en la escuela de negocios, trabajó como contable en Bolzano, y de forma autodidacta estudiaba también teología y astronomía, dos temas que le apasionaban. 

Interés por los más desfavorecidos
Durante sus estudios, se interesó profundamente por los trabajos de Frédéric Ozanam, escritor laico francés y fundador de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Se unió como laico a ellas a los 22 años, y sería el presidente de su sección en Bolzano en 1937.


La localidad del Bolzano se encuentra en la región sur del Tirol

En esta etapa de su vida, Josef prestó un gran servicio a los pobres, no solo humano, sino espiritual. Se afanó de forma constante en alimentar a los pobres, remarcando la importancia de acompañarlos  "durante al menos 10-15 minutos", como dice en una carta enviada a los miembros de la asociación.

En 1934 asumió el liderazgo de la  Acción Católica de la diócesis de Trento, aceptando la invitación del Papa Pío XII a acrecentar sus actividades pastorales. Ya antes había sido el responsable de la sección de jóvenes de lengua alemana de Acción Católica en la zona.

Se casó con Hildegard Straub en 1942 y un año después, en 1943 tuvieron a su único hijo, Alberto.

Los alemanes reclutan a la fuerza en el Tirol
Cuando la Italia fascista se rindió septiembre de 1943, el ejército alemán asumió el control completo del Sur de Tirol y reclutó a la fuerza a sus habitantes jóvenes de lengua alemana. Josef Mayr-Nusser fue llamado a filas y enviado a Prusia, en Alemania, contra su voluntad, para ingresar en las SS.

Sin embargo,  a un día de la ceremonia oficial de ingreso, se negó a jurar fidelidad a Hitler, y menos en un juramento que usaba el nombre de Dios. La fórmula que le exigían decía:  «Juro a ti, Adolf Hitler, Führer y canciller del Reich, fidelidad y valor; prometo solemnemente a ti y a los superiores designados por ti fidelidad hasta la muerte; que Dios me asista». 

Tras la ocupación alemana, el ejército nazi comenzó a reclutar soldados italianos

Franz Treibenreif, uno de sus compañeros, cuenta que Josef levantó la mano y gritó: “ General, no puedo prestar juramento a Hitler en nombre de Dios. No puedo hacerlo porque mi fe y mi conciencia me lo impiden”. Era el 4 de octubre de 1944. 

Josef Mayr-Nusser había crecido en la fe leyendo las cartas de Santo Tomás Moro, el mártir que dijo al morir "muero buen servidor del Rey, pero antes, de Dios".  Consideraba que el nazismo y el servicio a Hitler era completamente incompatible con su conciencia como católico. 

Josef fue inmediatamente arrestado y acusado de traición y derrotismo.

Valor frente a la adversidad
Desde su lugar de instrucción, en Prusia, escribió varias cartas a su familia. “La urgencia de dar testimonio es ya inevitable; son dos mundos que chocan entre sí. Mis superiores me han demostrado con toda claridad que rechazar y odiar son posturas que un católico jamás debería adoptar", afirmaba en una de ellas. "Es mejor perder la vida que abandonar el camino del deber”.

Durante el juicio, fue trasladado a Danzig. Tras medio año de espera durante el cual sus amigos le intentaron convencer sin éxito para que se retractase de sus palabras, fue condenado a morir en el campo de concentració de Dachau. En su traslado a este campo, murió de disentería. En el momento de su fallecimiento solo poseía un rosario y una biblia.


Josef acompañado de su esposa Hildegard y su hijo Alberto

En una ocasión, otro de sus compañeros llamado Hans Karl Neuhauser dijo a Josef que él no creía que Dios le pidiese no prestar juramento a Hitler. Ante esto, Josef respondió: “Si nadie tiene el valor de decir que no está de acuerdo con la visión de los nazis, nada cambiará jamás”.

En 1993 se inició su proceso de beatificación en Bolzano. 24 años después este padre de familia, querido y admirado por los habitantes de la región tirolesa del sur, es beato. Su ejemplo como laico excepcional y firme en la fe ha perdurado hasta nuestros días.


  Un momento de la ceremonia de beatificación del 18 de marzo

La asociación de Ciencias Políticas del Tirol del sur le homenajeó en 2013 nombrándole personalidad del año. Sus restos descansan tras este 18 de marzo en la catedral de Bolzano.

Lea más historias de Iglesia y Nazismo aquí

viernes, 24 de marzo de 2017

Santo Evangellio 24 de Marzo 2017


Día litúrgico: Viernes III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mc 12,28b-34): En aquel tiempo, uno de los maestros de la Ley se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos». 

Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.


«No existe otro mandamiento mayor que éstos»
Rev. D. Pere MONTAGUT i Piquet 
(Barcelona, España)



Hoy, la liturgia cuaresmal nos presenta el amor como la raíz más profunda de la autocomunicación de Dios: «El alma no puede vivir sin amor, siempre quiere amar alguna cosa, porque está hecha de amor, que yo por amor la creé» (Santa Catalina de Siena). Dios es amor todopoderoso, amor hasta el extremo, amor crucificado: «Es en la cruz donde puede contemplarse esta verdad» (Benedicto XVI). Este Evangelio no es sólo una autorrevelación de cómo Dios mismo —en su Hijo— quiere ser amado. Con un mandamiento del Deuteronomio: «Ama al Señor, tu Dios» (Dt 6,5) y otro del Levítico: «Ama a los otros» (Lev 19,18), Jesús lleva a término la plenitud de la Ley. Él ama al Padre como Dios verdadero nacido del Dios verdadero y, como Verbo hecho hombre, crea la nueva Humanidad de los hijos de Dios, hermanos que se aman con el amor del Hijo.

La llamada de Jesús a la comunión y a la misión pide una participación en su misma naturaleza, es una intimidad en la que hay que introducirse. Jesús no reivindica nunca ser la meta de nuestra oración y amor. Da gracias al Padre y vive continuamente en su presencia. El misterio de Cristo atrae hacia el amor a Dios —invisible e inaccesible— mientras que, a la vez, es camino para reconocer, verdad en el amor y vida para el hermano visible y presente. Lo más valioso no son las ofrendas quemadas en el altar, sino Cristo que quema como único sacrificio y ofrenda para que seamos en Él un solo altar, un solo amor.

Esta unificación de conocimiento y de amor tejida por el Espíritu Santo permite que Dios ame en nosotros y utilice todas nuestras capacidades, y a nosotros nos concede poder amar como Cristo, con su mismo amor filial y fraterno. Lo que Dios ha unido en el amor, el hombre no lo puede separar. Ésta es la grandeza de quien se somete al Reino de Dios: el amor a uno mismo ya no es obstáculo sino éxtasis para amar al único Dios y a una multitud de hermanos.

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca



El autor de «El secreto del Padre Pío» la escribe tras la eutanasia a DJ Fabo

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca
Antonio Socci ha consagrado dos libros a su hija Caterina.

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca

A finales de febrero Italia se vio sacudida por una fuerte polémica por la insistencia de Fabio Antoniani, conocido como DJ Fabo, en que se le aplicase la eutanasia. Al final lo consiguió desplazándose hasta Suiza. Tenía 39 años y se encontraba tetrapléjico y ciego tras un accidente de moto en 2014.

Con motivo de este caso, utilizado por el lobby pro-eutanasia en favor de su legalización, el escritor y periodista Antonio Socci escribió en su blog personal una reflexión en forma de carta dirigida a su hija Caterina, quien desde hace ocho años lucha por sobrevivir tras resucitar de una crisis cardiaca y quedar dañados algunos de sus órganos.


Caterina Socci estaba a punto de terminar la carrera cuando tuvo un incidente cardiaco normalmente mortal.

"El poder que dirige los medios hace propaganda de la muerte, no de la vida por la cual tú estás luchando. Pero jamás nos rendiremos", titulaba Socci su escrito.

El milagro de una resurrección
El 12 de septiembre de 2009, Caterina, que tenía entonces 24 años y se iba a licenciar en Arquitectura doce días después, se desplomó en su piso de estudiante en Florencia poco antes de cenar. El corazón se paró y dejó de respirar. Mientras sus padres, Antonio y Alessandra, llegaban a la carrera desde Siena, los servicios de emergencia intentaron reanimar a la joven. Sin éxito. Posteriormente se descubriría que no padecía malformación congénita alguna, ni medió causa vírica o toxicológica. 

Pero el corazón había dejado de latir, y Caterina llevaba hora y media muerta cuando llegó hasta su lado el sacerdote Andrea Bellandi, asistente espiritual de los universitarios de Comunión y Liberación en la capital de la Toscana.


Andrea Bellandi, testigo directísimo de lo que le pasó a Caterina hora y media después de morir.

Aunque los médicos le dijeron que por su vida ya no cabía rezar, él lo hizo. Y a la tercera avemaría del rosario, surgió lo que Socci no duda en calificar de "milagro": "El corazón empezó de repente a latir de nuevo. Un latido fuerte, regular, no signos débiles como suele suceder tras una desfibrilación. La tensión arterial se normalizó súbitamente. Dos hechos científicamente inexplicables. Porque mi hija estaba muerta. Muerta".

Le quedaron secuelas. Pero hoy Caterina camina por sí sola, razona, escucha y comprende, se conmueve, ríe, llama a sus padres por su nombre y pelea cada jornada para cumplir su programa de rehabilitación y alcanzar un día el mayor grado de normalidad que le permitan sus lesiones.

O luchar por la vida, o luchar por la muerte
Antonio Socci, periodista, vaticanista, escritor (en España ha publicado El secreto del Padre Pío), no ha podido dejar de plasmar esta experiencia en dos libros sobre su hija: Caterina. Diario di un padre nella tempesta [Catalina. Diario de un padre en la tempestad] y Lettera a mia figlia. Sull'amore e la vita nel tempo del dolore [Carta a mi hija. Sobre el amor y la vida en el tiempo del dolor].

Y ahora retoma esos duros momentos para iluminar ante la opinión pública el caso de DJ Fabo, entenebrecido por los partidarios de la cultura de la muerte.

"Querida Caterina", le dice: "Hace unos días escribiste en tu página de Facebook, bajo tu sonriente foto: La vida siempre es bellísima. Y después las palabras del Salmo 138: Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente… Sé que estás triste por Fabiano, este hermano nuestro por el que rezamos y del que todos hablan. Rezar por él es un modo de amarle; pero nadie invita a rezar por él, porque se piensa que ya todo ha terminado y sólo se trata de pedir leyes que permitan en Italia lo que ya se hace en otras partes".

Pero, "¿acaso hay alguien que pida leyes e intervenciones públicas en favor de quien desea vivir y curarse?", se pregunta tras reproducir titulares de diversos medios urgiendo a legalizar la eutanasia: "Por desgracia, la vida de muchos que como tú, Caterina, luchan por vivir y sanar no sacude nuestro país".

"Y, sin embargo, tu fuerza, tu fe y tu valentía son una luz que ilumina a todos los que te conocen. Cuántos jóvenes como tú hemos conocido durante esta aventura nuestra… ¿Quién pide leyes para sostener su lucha? ¿Y quién defiende a los más pequeños e indefensos que no tienen voz?", lamenta.



Héroes desconocidos de la cultura de la vida: Paola Bonzi ha salvado diecisiete mil niños de morir abortados.

Socci recuerda a personajes como "esa gran mujer que es Paola Bonzi, del Centro de Ayuda a la Vida de la Clínica Mangiagalli, que ha salvado a más de diecisiete mil niños (y diecisiete mil madres) del aborto?".

O a "los muchos médicos, rehabilitadores o voluntarios que luchan para arrancar estos ámbitos dramáticos de la existencia del sufrimiento, la enfermedad o la muerte. Nosotros conocemos a muchos y sabemos que es precisamente este 'no rendirse' lo que ha hecho avanzar la medicina a lo largo de los siglos".

La Iglesia inventó los hospitales
Más adelante, en su carta Antonio recuerda un hecho histórico olvidado: "Esta mañana tu madre te ha leído un artículo en el que se explica cómo surgieron los hospitales: literalmente, fueron inventados por los cristianos. Es un bien recordarlo en estas horas en las que, en los periódicos, los cristianos son presentados como sádicos que quieren que las personas sufran".

Así, "fue un Papa que se llamaba como Fabiano, en los años de la persecución, alrededor del año 240, quien instituyó los primeros servicios de acogida. Y el Concilio de Nicea del año 325, el primero después del Edicto de Constantino, obligó a las iglesias a tener xenodoquios, los primeros hospitales donde su curaba a todo tipo de enfermos. A partir de entonces florecieron los hospitales que, durante la Edad Media, fueron construidos como catedrales. Ya no se abandonó a los enfermos, como se hacia en la Antigüedad, sino que fueron considerados carne de Cristo".

De hecho, el Anuario Estadístico de la Iglesia recoge en 2014 la existencia de 116.060 estructuras sanitarias católicas en el mundo, entre ellas uno de los hospitales más grandes del sur de Italia: la Casa Alivio del Sufrimiento, fundada por el Padre Pío.



Socci se queja de que incluso los pastores de la Iglesia hayan dejado de hablar del carácter pasajero, pero decisivo para la vida eterna, de nuestra vida terrenal.

O como dos ejemplos más que cita Antonio: "¿Quién habla de los cientos de religiosas y misioneros que están viviendo en leproserías -nosotros tenemos amigos así- para cuidar a los más olvidados en los lazaretos del mundo? No son sólo las religiosas de Madre Teresa, hay muchos otros. ¿O quien habla -por referirnos a un caso de nuestro país- de la historia que hemos descubierto en Bolonia hace unos años (la Bolonia del siglo XX) en la que decenas y decenas de religiosas jóvenes, después de la Primera Guerra Mundial, se ocuparon voluntariamente de los enfermos de tuberculosis en un hospital a las afueras de la ciudad, contrayendo la enfermedad que causó la muerte de un gran número de ellas?".

"Precisamente quien ha abrazado la cruz y ha exaltado el valor infinito del sufrimiento humano es quien más ha buscado aliviar el sufrimiento de sus hermanos", continúa Socci: "Porque es desde la piedad y la compasión de Jesús, que curaba a todos, como los cristianos han aprendido a abrazar y a ocuparse de sus hermanos que sufren. Fue en los hospitales inventados por los cristianos (como las universidades) donde nació esta medicina que ha derrotado a tantas enfermedades. El cristianismo ha sido la verdadera Ilustración".

Una "ley para la muerte", sostiene Socci, es solo "un atajo que hace ahorrar dinero". Y se queja de que los "quince minutos al año que los medios se ocupan de la muerte" sea "para reivindicar del Estado una ley para la muerte".

Estamos aquí de paso, la auténtica Vida es la otra 
"Nadie se pregunta nunca sobre el sentido de la vida y sobre el misterio de nuestro destino eterno. No obstante", continúa, "esto es lo que caracteriza la condición humana. Lo atestiguan tanto la literatura como el arte. Todos deseamos ser felices, pero sin olvidar nada, ni siquiera la enfermedad y la muerte. Tenemos hambre y sed de significado, el deseo de una felicidad que sea para siempre. Pero hay una terrible censura sobre la gran promesa que el Evangelio nos ha hecho: 'El céntuplo aquí y la vida eterna'. Como si el Rey de los Cielos no hubiera venido nunca a estar entre nosotros, en la tierra. Como si no hubiera muerto y resucitado por nosotros, venciendo así a la muerte".

Socci incluye en su carta en términos de una fe vivida y sentida: "Tu madre y yo siempre nos conmovemos cuando, a quien te pregunta si eres feliz, tú respondes en tu lenguaje: '¡Sí!'. Y sabemos por qué respondes así. Porque eres muy amada. Porque Jesús está aquí, con nosotros. Y no nos abandona nunca. Es nuestra fuerza y nuestro consuelo. Es Él quien nos sostiene en esta lucha. Y es con Él con quien estaremos en la eternidad, junto a muchos otros amigos. Para la gran Fiesta".

El escrito concluye con una invitación a comprender el sentido de la vida en esta tierra, "preparación a la verdadera Vida... Cada instante de nuestra existencia es precioso. Cada instante se asoma a la eternidad. Aquí abajo nos jugamos nuestro destino eterno: o una alegría ilimitada o un sufrimiento ilimitado. O el Paraíso o el Infierno. Los eclesiásticos pusilánimes ya no tienen la valentía de decirlo porque se avergüenzan de Cristo, pero como dice el Evangelio, lo gritan las piedras de nuestras catedrales que, no es casualidad, a menudo tienen anexos los hospitales medievales, como sucede en Siena. Así, el dolor humano y la belleza, abrazados a la caridad y la liturgia, miran el rostro del Salvador gritando: ¡Ven a salvarnos!”.

Los extractos de la carta de Antonio Socci son traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

Fuente: Religión en Libertad


jueves, 23 de marzo de 2017

Santo Evangelio 23 de Marzo 2017


Día litúrgico: Jueves III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 11,14-23): En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».


«Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios»
Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera 
(Ripollet, Barcelona, España)



Hoy, en la proclamación de la Palabra de Dios, vuelve a aparecer la figura del diablo: «Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo» (Lc 11,14). Cada vez que los textos nos hablan del demonio, quizá nos sentimos un poco incómodos. En cualquier caso, es cierto que el mal existe, y que tiene raíces tan profundas que nosotros no podemos conseguir eliminarlas del todo. También es verdad que el mal tiene una dimensión muy amplia: va “trabajando” y no podemos de ninguna manera dominarlo. Pero Jesús ha venido a combatir estas fuerzas del mal, al demonio. Él es el único que lo puede echar.

Se ha calumniado y acusado a Jesús: el demonio es capaz de conseguirlo todo. Mientras que la gente se maravilla de lo que ha obrado Jesucristo, «algunos de ellos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’» (Lc 11,15).

La respuesta de Jesús muestra la absurdidad del argumento de quienes le contradicen. De paso, esta respuesta es para nosotros una llamada a la unidad, a la fuerza que supone la unión. La desunión, en cambio, es un fermento maléfico y destructor. Precisamente, uno de los signos del mal es la división y el no entenderse entre unos y otros. Desgraciadamente, el mundo actual está marcado por este tipo de espíritu del mal que impide la comprensión y el reconocimiento de los unos hacia los otros.

Es bueno que meditemos cuál es nuestra colaboración en este “expulsar demonios” o echar el mal. Preguntémonos: ¿pongo lo necesario para que el Señor expulse el mal de mi interior? ¿Colaboro suficientemente en este “expulsar”? Porque «del corazón del hombre salen las intenciones malas» (Mt 15,19). Es muy importante la respuesta de cada uno, es decir, la colaboración necesaria a nivel personal. 

Que María interceda ante Jesús, su Hijo amado, para que expulse de nuestro corazón y del mundo cualquier tipo de mal (guerras, terrorismo, malos tratos, cualquier tipo de violencia). María, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz, ¡ruega por nosotros!

El fenómeno vocacional de las «millennials»: cada vez más jóvenes dejan sus carreras por el convento


La entrada de jóvenes a un convento cisterciense de EEUU llama la atención de la prensa

El fenómeno vocacional de las «millennials»: cada vez más jóvenes dejan sus carreras por el convento

Cada vez más jóvenes profesionales dejan sus vidas para ingresar en un convento

El fenómeno vocacional de las «millennials»: cada vez más jóvenes dejan sus carreras por el convento

Mucho se habla del fenómeno "millennial", la generación jóven y formada que tiene que coger las riendas de la sociedad. Frente a la crisis vocacional que azota a la vida religiosa, poco a poco se va dando un despertar en el que cada vez más jóvenes dejan sus trabajos y sus carreras prometedoras para seguir a Cristo. Hay ejemplos de conventos rebosantes de jóvenes en España como el de Iesu Communio, las dominicas de Lerma o las clarisas de Soria. 

Sin embargo, este nuevo florecimiento de vocaciones se da también en otros muchos lugares, como por ejemplo en Estados Unidos, donde ha llamado la atención de la prensa el fenómeno del monasterio cisterciense en Wisconsin, que verá como una nueva "millennial" está ya preparada para ingresar en el convento. ¿Qué tendrá esta vida para que cada vez más jóvenes decidan abrazarla? En un reportaje, Aciprensa recoge lo ocurido en este monasterio estadounidense:

En cuatro semanas, Erin Wells, de 24 años, ingresará como postulante al Monasterio de Nuestra Señora del Valle por el periodo de un año, tras haber obtenido un grado en ingeniería mecánica de la Universidad Estatal de Ohio. De este modo, seguirá los pasos de tres religiosas contemplativas que ya forman parte de esta comunidad perteneciente a la Orden cisterciense y que se encuentra en el Condado de Sauk.

La hermana Christina Marie, de 33 años, era entomóloga. Sor Mary Bede, de 30 años, pretendía convertirse en violinista profesional, mientras que la hermana Mary Benedicta, de 36 años, estudió para ser ingeniera aeronáutica.

Erin Wells, una joven más que deja todo por Cristo
Erin Wells llegará al monasterio el 21 de marzo. Venderá su vehículo, dejará de la mayoría de sus posesiones y llevará apenas unas cosas incluyendo una Biblia y su Rosario. Luego se vestirá con su hábito blanco, portará un velo y tomará un nombre religioso. Dentro de cinco años decidirá si hace o no un voto permanente.

"Fui a la universidad pensando que iba a ser ingeniera, trabajar para Honda, viajar a Japón todo el tiempo, ser rica y escribir un libro que sería un best-seller", dijo en una entrevista al medio The Capital Times.

Sin embargo, Wells aseguró que “el Señor le reveló que la vida religiosa era abrazar al mundo como hija de Dios”.

Pasar todo el tiempo con Jesús, "¿qué más podría desear?"
De sus primeros planes para convertirse en profesional y viajar, dijo: “yo estaba totalmente conforme con dejar ir la profesión cuando algo mejor surgió. Puedo pasar todo mi tiempo con Jesús, ¿qué más podría desear?”.

Wells se sumará a un número cada vez mayor de religiosas que entran al Monasterio Valle de Nuestra Señora, sin embargo, en todo el país, el número de monjas y sacerdotes ha disminuido drásticamente.


Por su parte, la hermana Christina Marie era Chrissy Murphy en el tiempo en que investigaba insectos microscópicos y su papel en la descomposición del suelo en Puerto Rico. Acababa de graduarse de la Universidad de Colorado con una maestría, de entrar en una relación sentimental, y estaba planeando entrar en un programa de doctorado.

“Todo estaba cayendo en su lugar, excepto que no tenía ninguna paz. Todavía había algo que no estaba bien y en ese momento de mi vida, sabía que necesitaba darle una oportunidad a Dios”, aseguró. Después de “una gran agonía, oración y lágrimas”, sintió que no podía ingresar al programa de doctorado. Dejó Puerto Rico y buscó una comunidad religiosa.

La hermana Christina Marie entró al monasterio hace nueve años, a la edad de 24. Se sintió atraída por la serenidad en el centro de la vida monástica. Sus colegas y su novio quedaron atónitos.

"Sí, la gente definitivamente piensa que estás malgastando tu vida. Pero es realmente una gran ganancia, simplemente en un plano diferente. Requiere una visión de la fe para poder entender la vocación porque es mística”, explicó. Aunque las religiosas están separadas de otras personas, "eso es solo físicamente", dijo la Hermana Christina Marie.

"Estamos muy presentes a las penas y las alegrías, las luchas y los sufrimientos del mundo. Es difícil explicar lo que es. Siempre es algo misterioso porque Dios habla al corazón y al individuo de una manera misteriosa”.

De violinista profesional pasó al convento
La hermana Mary Bede, antes Abigail Berg, entró en el convento hace nueve años a la edad de 21. Ella luchó por renunciar a su amor por los estudios y por su diligente interpretación de violín, una habilidad y pasión que había marcado su vida desde los 3 años de edad. Se le permitió llevar su violín al convento, pero no suele tocarlo muy seguido.

“Uno puede pensar ‘ah, sí, puedo dejarlo todo’, pero entonces cuando se trata de hacer ese sacrificio, puede ser más doloroso de lo que piensas”, detalló.

En el convento se dejan de lado los apegos. Se revela el núcleo de la personalidad de una hermana y luego se le enseña a dejarlo ir. Solo pueden hacerlo confiando en Dios. No hay nada más a lo que aferrarse o nada para medir el logro o el éxito.



Por último, la hermana Mary Benedicta fue Starsha Johnson cuando estudió ingeniería aeronáutica en la Universidad de Illinois.

De no creer a monja
No fue criada católica y no sabía nada acerca de las monjas. A regañadientes asistió a un día una iglesia católica cuando estaba en la universidad solo porque un compañero de su carrera le pidió que lo intentara.

Después de dar muchas excusas finalmente cedió, pero no sabía lo que estaba haciendo o por qué estaba allí. Se paró cuando la gente se arrodilló para orar. No estaba segura de lo que era la Eucaristía, ni de cómo aproximarse a ella.

Más tarde aprendió el propósito de la Misa y cómo recibir la comunión. La hermana Mary Benedicta pensó: "¿Así que Dios no es solo una palabra de tres letras (God)? ¿Es una persona? Bueno, ahora sabiendo eso, necesito intentarlo de nuevo”.

"Me sentí increíble"
Ella volvió, ahora para recibir la comunión, y fue entonces cuando todo cambió. “Me sentí increíble. Estaba tan emocionada en el interior. Era impresionante. Fue un gran sentimiento”, dijo.

Entró en el monasterio cuando tenía 26, y 10 años más tarde, es ahora directora de vocaciones. Es el principal punto de contacto para Wells y otros postulantes porque se les permite hablar con ella en cualquier momento durante su primer año.

El Monasterio Valle de Nuestra Señora se fundó en 1957 cuando seis monjas de un convento cisterciense en Frauenthal, Suiza, llegaron el Día de Acción de Gracias. Luego se trasladaron a Wisconsin a petición del primer Obispo de la diócesis de Madison, Mons. William O'Connor.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Santo Evangelio 22 de Marzo 2017


Día litúrgico: Miércoles III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 5,17-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos».


«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas (...), sino a dar cumplimiento»
Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez 
(Sant Feliu de Llobregat, España)


Hoy día hay mucho respeto por las distintas religiones. Todas ellas expresan la búsqueda de la trascendencia por parte del hombre, la búsqueda del más allá, de las realidades eternas. En cambio, en el cristianismo, que hunde sus raíces en el judaísmo, este fenómeno es inverso: es Dios quien busca al hombre.

Como recordó Juan Pablo II, Dios desea acercarse al hombre, Dios quiere dirigirle sus palabras, mostrarle su rostro porque busca la intimidad con él. Esto se hace realidad en el pueblo de Israel, pueblo escogido por Dios para recibir sus palabras. Ésta es la experiencia que tiene Moisés cuando dice: «¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está Yahvé nuestro Dios siempre que le invocamos?» (Dt 4,7). Y, todavía, el salmista canta que Dios «revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel: no hizo tal con ninguna nación, ni una sola conoció sus juicios » (Sal 147,19-20).

Jesús, pues, con su presencia lleva a cumplimiento el deseo de Dios de acercarse al hombre. Por esto, dice que «no penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5,17). Viene a enriquecerlos, a iluminarlos para que los hombres conozcan el verdadero rostro de Dios y puedan entrar en intimidad con Él.

En este sentido, menospreciar las indicaciones de Dios, por insignificantes que sean, comporta un conocimiento raquítico de Dios y, por eso, uno será tenido por pequeño en el Reino del Cielo. Y es que, como decía san Teófilo de Antioquía, «Dios es visto por los que pueden verle; sólo necesitan tener abiertos los ojos del espíritu (...), pero algunos hombres los tienen empañados».

Aspiremos, pues, en la oración a seguir con gran fidelidad todas las indicaciones del Señor. Así, llegaremos a una gran intimidad con Él y, por tanto, seremos tenidos por grandes en el Reino del Cielo.