lunes, 21 de mayo de 2018

Santo Evangelio 21 de mayo 2018



Día litúrgico: Lunes VII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,14-29): En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y, al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?». Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido». 

Él les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!». Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces Él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?». Le dijo: «Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros». Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!». Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!». 

Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él». Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración».


«¡Creo, ayuda a mi poca fe!»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy contemplamos —¡una vez más!— al Señor solicitado por la gente («corrieron a saludarle») y, a la vez, Él solícito de la gente, sensible a sus necesidades. En primer lugar, cuando sospecha que alguna cosa pasa, se interesa por el problema.

Interviene uno de los protagonistas, esto es, el padre de un chico que está poseído por un espíritu maligno: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido» (Mc 9,17-18).

¡Es terrible el mal que puede llegar a hacer el Diablo!, una criatura sin caridad. —Señor, ¡hemos de rezar!: «Líbranos del mal». No se entiende cómo puede haber hoy día voces que dicen que no existe el Diablo, u otros que le rinden algún tipo de culto... ¡Es absurdo! Nosotros hemos de sacar una lección de todo ello: ¡no se puede jugar con fuego!

«He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido» (Mc 9,18). Cuando escucha estas palabras, Jesús recibe un disgusto. Se disgusta, sobre todo, por la falta de fe... Y les falta fe porque han de rezar más: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración» (Mc 9,29).

La oración es el diálogo “intimista” con Dios. San Juan Pablo II ha afirmado que «la oración comporta siempre una especie de escondimiento con Cristo en Dios. Sólo en semejante “escondimiento” actúa el Espíritu Santo». En un ambiente íntimo de escondimiento se practica la asiduidad amistosa con Jesús, a partir de la cual se genera el incremento de confianza en Él, es decir, el aumento de la fe.

Pero esta fe, que mueve montañas y expulsa espíritus malignos («¡Todo es posible para quien cree!») es, sobre todo, un don de Dios. Nuestra oración, en todo caso, nos pone en disposición para recibir el don. Pero este don hemos de suplicarlo: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!» (Mc 9,24). ¡La respuesta de Cristo no se hará “rogar”!

Era inmigrante pobre, conoció a su marido en Acción Católica y acabó siendo la Tesorera de EEUU


La firma de Rosario Marín, madre de un niño Down, aparece en los billetes de dólar

Era inmigrante pobre, conoció a su marido en Acción Católica y acabó siendo la Tesorera de EEUU

Para Rosario Marín, sus mayores éxitos son sus hijos y su marido

Era inmigrante pobre, conoció a su marido en Acción Católica y acabó siendo la Tesorera de EEUU

De ser considerada retrasada mental, a firmar los billetes de dólar de Estados Unidos. La historia de Rosario Marín, católica practicante, es un claro ejemplo de superación, y de que con tesón se puede llegar muy lejos.

Mexicana de nacimiento, Rosario llegó a Estados Unidos siendo muy joven. Su familia contaba con muy pocos recursos, y además ella apenas sabía inglés. Según cuenta a Nunu para su Blog de Los Ángeles, no se dio cuenta de lo pobre que era porque no conocía otra cosa. “Durante mi infancia nunca me faltó amor, apoyo o alegría”, asegura.

Excelencia académica oculta
Su dificultad con el inglés le dio problemas al principio. Al realizar un test de inteligencia, respondió bien tan solo a 27 de las 100 preguntas. Enseguida se la catalogó como retrasada mental, y fue enviada a una clase especial. “Consideraron que yo no era lo suficientemente inteligente”, explica Rosario.

Rosario decidió esforzarse por aprender el idioma y estudiar en la clase que le correspondía realmente. Para aprender inglés, escuchaba canciones en la radio y repetía las palabras. Poco a poco fue llegando más alto y estudiando más duro. Al final, se graduó con honores obteniendo la 20 mejor nota de su clase de 500 estudiantes.


Un tropiezo y una ayuda
Después de aprender inglés a marchas forzadas, y de haber terminado el instituto, su amor por el estudio le llevó a trabajar en un banco de día y a estudiar en la universidad pública por la noche. Pero no paró allí, se casó y tuvo su primer hijo, Erik.

En aquel momento, Rosario estudiaba un máster, sin embargo, tuvo que dejarlo. A su hijo Erik le diagnosticaron Síndrome de Down. También dejó de trabajar y vendió su casa, todo para poder cuidar a Erik. Rosario se hundió. “Quería que el mundo se acabara. Estaba desesperada, confundida, enojada y aterrorizada”, recuerda. “La fuerza que yo no tenía, la encontré en mi madre, así como en el amor y la sabiduría de mi esposo. Podría decirse que Dios me tomó de la mano”.

Una carrera política exitosa
Rosario se levantó con más fuerza que nunca. Dejó definitivamente su trabajo en la banca y comenzó a dar charlas de ayuda a otros padres con hijos discapacitados. Fundó “Fuerza”, una asociación de apoyo a padres latinos con hijos Síndrome de Down. Su tenacidad le llevó a trabajar en los asuntos públicos de su ciudad. Y, mas tarde, en 1996 se convirtió en jefa del departamento de servicios sociales.


Rosario Marín durante una charla ante 20.000 personas en la universidad de CSULA siendo Tesorera

Este comienzo en la su carrera política la llevaría a ser la 41 tesorera de los Estados Unidos. Pese al éxito político y empresarial, Rosario recalca en una entrevista para Blog de los Angeles que sus mayores éxitos han sido su matrimonio y sus tres hijos. “Todos los títulos del mundo, todos los cargos, son temporales, pero la familia es para siempre”, asegura.

Reproducimos la entrevista íntegra por su interés:

Entrevista a Rosario Marín
-Rosario, ¿Cuál crees tú que fue la motivación que te inspiró para que una niña en tu situación saliera adelante como lo hiciste?
-Está claro que fue un cúmulo de cosas las que me ayudaron a llegar hasta donde llegué… Las palabras de aliento de mi abuela que me decía “cuando te vaya muy bien, todo el mérito será tuyo”, o a mis tías cuando me aseguraban “qué inteligente eres” o “verás qué lejos llegas…”. Poco a poco y sin yo saberlo, que ellas me valoraran tanto me ayudó a crecer una fuerte autoestima.

-¿Cuáles son tus recuerdos más queridos de tu infancia en México? 
-Nací en el seno de una familia extraordinariamente humilde pero, como no conocía otra cosa, no sentí entonces que extrañara nada. Durante mi infancia nunca me faltó amor, apoyo o alegría. Me sentía muy especial, por ejemplo, si mi mamá un viernes me invitaba a ir con ella al horno de la esquina. Eso quería decir que íbamos a comer pozole y quesadillas a la casa de nuestra vecina, quien las vendía ahí mismo.

»Con el tiempo, entendí que mi madre nos llevaba de uno en uno porque no podía pagar lo de todos a la vez… Así que supongo que esa era nuestra versión de salir a un restaurante. De hecho, ahora que lo pienso, ¡nunca salí de niña a ningún restaurante en México! Sólo a probar ese delicioso pozole.

-¿Y los recuerdos de tu juventud al llegar a Los Ángeles? 
-Llegué a Huntington Park, California, a los catorce años. En mis años de high school no me quedó otra que ajustarme al nuevo mundo y fue un gran aprendizaje. Mis recuerdos más queridos son aquellos que pasé en el grupo joven de la iglesia de San Matías en Acción Católica, así como en los Encounters of Youth Promotion. 

»Siempre fui un miembro muy activo en ambas. Conocí al amor de mi vida, quien es hoy mi esposo, en esos encuentros y la vida nos ha bendecido con grandes amistades que hicimos allí entonces y aún al día de hoy conservamos.


Rosario acompañada de su marido Alex

-¿Qué fue lo más valioso que aprendiste de tus papás, mexicanos inmigrantes en California? 
-Diría que estos fueron los regalos más preciados que ellos me dieron: mi mamá, la fe; mi papá, la ética de trabajo. No recuerdo un solo día en el que mi papá faltara al trabajo, así estuviera enfermo o se estuviera cayendo el cielo. Salía de casa a las cinco de la mañana y regresaba a las seis de la tarde.

»Siempre me decía: “Si llegas al trabajo en punto, ya vas tarde”. También me recordaba que él era el primero en llegar y el último en irse. Así que de mi padre aprendí a trabajar muy duro. Mi mamá siempre me recordaba que, aunque la noche fuera muy larga y oscura, al final siempre salía el sol. Ese pensamiento me ha salvado en los momentos más difíciles de mi vida.

-¿Qué te enamoró de tu esposo? 
-Me enamoré de él en el mismo momento en que le escuché hablar en una ceremonia de nuestros Encuentros de Acción Católica. Su forma de comportarse, su elocuencia y su sabiduría iba mucho más allá de su edad. El entonces tenía veinte años y yo diecinueve y supe inmediatamente que me casaría con él.Efectivamente, cuatro años después nos casamos.

-Lleváis casados casi cuarenta ya… ¿Cuál crees tú que sea el secreto para que un matrimonio funcione todo una vida? 
-No hay ningún secreto, es sólo cuestión de echarle ganas. El matrimonio es cuestión de dar y dar… Alex es increíblemente generoso y en los treinta y siete años que llevamos juntos creo que él siempre cedió más que yo. Pero esas pocas veces que él no lo hizo, lo hice yo con tranquilidad y en silencio.


»El compromiso de mantener un matrimonio unido se hace a diario. Yo elijo amarle cada día y cada cinco años, hacemos una ceremonia para renovar nuestros votos.

-El nacimiento de Erik cambió por completo tu vida… ¿Cómo recuerdas el momento en el que supiste que tu hijo tenía síndrome de down? 
-Averiguar al nacer mi primer hijo que tenía síndrome de down, es simplemente la cosa más dolorosa que he vivido en mi vida. Quería morirme. Quería que él muriera conmigo. Quería que el mundo se acabara. Estaba desesperada, confundida, enojada y aterrorizada. La fuerza que yo no tenía, la encontré en mi madre, así como en el amor y la sabiduría de mi esposo. Podría decirse que Dios me tomó de la mano.

-Y cambió tu vida por completo… 
-Quién me lo iba a decir a mí…. Trabajaba en banca en aquel entonces y a eso soñaba con dedicarme. Pero la llegada de mi hijo cambio el rumbo de mi vida para ayudar a las personas en mis circunstancias o en las de mi hijo y con ello, terminé dedicada al public service (sevicio público).

-Perder a tu segundo bebé fue quizá lo que te marcó del todo en la que fue seguramente la etapa más dura de tu entrada a la madurez… ¿Qué pasaba por tu cabeza? ¿Cuánto tardaste en recobrar fuerzas y cómo lo lograste? 
-Cuando durante mi segundo embarazo perdí a mi bebé víctima del síndrome de Turner, me quedé devastada. Sólo alcanzaba a pensar, “Dios, ¿por qué me castigas así?” Entré en una profunda depresión. Tuve entonces la suerte de conocer a un psicólogo que me dijo: “Tú no elegiste nada de esto, pero puedes elegir cómo lidiar con ello. Tú decides”, dijo. “Puedes hundirte o puedes nadar”, así que decidí que aprendería a nadar.

-Llegaste a ser la primera inmigrante, hombre o mujer, en llegar a ser Tesorero de los Estados Unidos… ¿Qué sentiste cuando te ofrecieron un cargo de tal magnitud? 
-Nunca jamás en mi vida hubiera imaginado que un día cualquiera recibiría una llamada del equipo de un presidente de los Estados Unidos para pedirme que considerara el puesto de Treasurer of the United States (Tesorera de los Estados Unidos). Era surrealista, no podía creerlo.


Uno de los billetes firmados por Rosario

-¿Qué pasaba por tu corazón el día que juraste tu cargo en la Casa Blanca? 
-En el momento de la investidura, recuerdo mirar a la audiencia que me estaba viendo y específicamente, ver a mi mamá y mi papá, que estaban sentados en la primera fila: una modista y un conserje siendo testigos de cómo su hija tomaba y aceptaba tamaña responsabilidad en el país más poderoso del mundo. 

»Me sentí muy orgullosa de ellos. Su amor y sus sacrificios habían merecido la pena de una manera que ni ellos podrían haber imaginado. Le agradecí a Dios que, en su Infinita sabiduría, me hubiera ido mostrando el camino para llegar hasta allí.

-¿Es difícil tener una carrera política como mujer en un mundo de hombres? 
-Es difícil en sí superar cualquier evento traumático o ser el primero en algo, en alcanzar algo que nadie bajo tus mismas circunstancias logró antes… Se necesitan agallas y fuerzas, pero también gente que te anime a seguir adelante. Les agradezco a cada una de esas personas las oportunidades que me brindaron en el camino que me sirvieron como peldaños para llegar a la cima.

-¿Cómo definirías esta locura de ciudad en la que vivimos, tan distinta a todas, la ciudad de Los Ángeles? 
-L.A., incluyendo las ochenta y siete ciudades que la conforman, es una réplica impresionante del mundo en el que vivimos. Su gente, con su infinita diversidad, nos enriquece a todos. Desde luego supone una mezcla difícil a veces, pero prefiero poner los ojos en las increíbles contribuciones que hacemos cada uno de nosotros. 

»Ya sea la comida, la cultura, la religión, el arte o incluso los deportes, no tienes que salir de esta ciudad de Los Angeles para conocer el mundo, tenemos de todo en esta bendita tierra llamada California y, específicamente, en L.A.


-Si no vivieras aquí… ¿Dónde te gustaría vivir? 
-Definitivamente aquí, pero viajaría sin descanso por todos los rincones de la tierra.

-¿En qué andas en estos momentos de tu vida a nivel profesional? 
-Doy conferencias internacionales como inspirational speaker y, como consecuencia de ello, viajo mucho. También soy consultora de empresas y, lo más importante, soy abuela de Robert Alejandro, mi nieto de dos años.


-¿Qué me puedes contar de tu amistad con Doña Columba Bush? Dos mexicanas en la Casa Blanca… 
-Columba Bush es una mujer verdaderamente increíble. Tuve el placer de conocerla mientras ejercí como Tesorera de los Estados Unidos y la admiré profundamente desde el primer momento que la conocí. Fui testigo en primera fila del amor que hay entre ella y su esposo, Jeb Bush; de cómo fueron enfrentando juntos las dificultades que afrontaron con su hija Nicole.

»Me encantó ver, no sólo el amor que se profesan, sino también la hermosa familia que crearon y el cariño y orgullo que sienten por sus dos hijos. Sé bien cuánto Columba aprecia a sus suegros, la Señora Barbara Bush, que en paz descanse, y al presidente, y cuánto le aprecia a ella toda la familia.

-De todos tus logros, ¿de cuál estás más orgullosa y por qué? 
-Mi logro más importante en la vida han sido mis tres hijos y mi matrimonio…. Todos los títulos del mundo, todos los cargos, son temporales, pero la familia es para siempre. Permanecer juntos, ser gente de verdad, auténticos, y vivir una vida con significado y con trascendencia, es algo que uno decide día a día… Pero el premio de tener una familia fuerte y unida es algo que todos los que te rodean lo sienten.

Otras entrevistas de Nunu en el Blog de Los Ángeles:
Eduardo Verástegui desvela su «conflicto» con Dios: quiere formar una familia, «¿por qué no sucede?»

La actriz Karyme Lozano evoca su conversión: la fe es «el mejor regalo que podemos dar a los hijos»

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 20 de mayo de 2018

Santo Evangelio 20 de mayo 2018



Día litúrgico: Pentecostés (Misa del día)


Texto del Evangelio (Jn 20,19-23): Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».


«Recibid el Espíritu Santo»

Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa 
(Barcelona, España)

Hoy, en el día de Pentecostés se realiza el cumplimiento de la promesa que Cristo había hecho a los Apóstoles. En la tarde del día de Pascua sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20,22). La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés renueva y lleva a plenitud ese don de un modo solemne y con manifestaciones externas. Así culmina el misterio pascual.

El Espíritu que Jesús comunica, crea en el discípulo una nueva condición humana, y produce unidad. Cuando el orgullo del hombre le lleva a desafiar a Dios construyendo la torre de Babel, Dios confunde sus lenguas y no pueden entenderse. En Pentecostés sucede lo contrario: por gracia del Espíritu Santo, los Apóstoles son entendidos por gentes de las más diversas procedencias y lenguas.

El Espíritu Santo es el Maestro interior que guía al discípulo hacia la verdad, que le mueve a obrar el bien, que lo consuela en el dolor, que lo transforma interiormente, dándole una fuerza, una capacidad nuevas.

El primer día de Pentecostés de la era cristiana, los Apóstoles estaban reunidos en compañía de María, y estaban en oración. El recogimiento, la actitud orante es imprescindible para recibir el Espíritu. «De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (Hch 2,2-3).

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a predicar valientemente. Aquellos hombres atemorizados habían sido transformados en valientes predicadores que no temían la cárcel, ni la tortura, ni el martirio. No es extraño; la fuerza del Espíritu estaba en ellos.

El Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, es el alma de mi alma, la vida de mi vida, el ser de mi ser; es mi santificador, el huésped de mi interior más profundo. Para llegar a la madurez en la vida de fe es preciso que la relación con Él sea cada vez más consciente, más personal. En esta celebración de Pentecostés abramos las puertas de nuestro interior de par en par.



MISA DE LA VIGILIA (Jn 7,37-39) «De su seno correrán ríos de agua viva»



Rev. D. Joan MARTÍNEZ Porcel 
(Barcelona, España)

Hoy contemplamos a Jesús en el último día de la fiesta de los Tabernáculos, cuando puesto en pie gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí, como dice la Escritura: ‘De su seno correrán ríos de agua viva’» (Jn 7,37-38). Se refería al Espíritu.

La venida del Espíritu es una teofanía en la que el viento y el fuego nos recuerdan la trascendencia de Dios. Tras recibir al Espíritu, los discípulos hablan sin miedo. En la Eucaristía de la vigilia vemos al Espíritu como un “río interior de agua viva”, como lo fue en el seno de Jesús; y a la vez descubrimos que también, en la Iglesia, es el Espíritu quien infunde la vida verdadera. Habitualmente nos referimos al papel del Espíritu en un nivel individual, en cambio hoy la palabra de Dios remarca su acción en la comunidad cristiana: «El Espíritu que iban a recibir los que creyeran en Él» (Jn 7,39). El Espíritu constituye la unidad firme y sólida que transforma la comunidad en un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Por otra parte, Él mismo es el origen de la diversidad de dones y carismas que nos diferencian a todos y a cada uno de nosotros.

La unidad es signo claro de la presencia del Espíritu en nuestras comunidades. Lo más importante de la Iglesia es invisible, y es precisamente la presencia del Espíritu que la vivifica. Cuando miramos la Iglesia únicamente con ojos humanos, sin hacerla objeto de fe, erramos, porque dejamos de percibir en ella la fuerza del Espíritu. En la normal tensión entre unidad y diversidad, entre iglesia universal y local, entre comunión sobrenatural y comunidad de hermanos necesitamos saborear la presencia del Reino de Dios en su Iglesia peregrina. En la oración colecta de la celebración eucarística de la vigilia pedimos a Dios que «los pueblos divididos (...) se congreguen por medio de tu Espíritu y, reunidos, confiesen tu nombre en la diversidad de sus lenguas».

Ahora debemos pedir a Dios saber descubrir el Espíritu como alma de nuestra alma y alma de la Iglesia.

12 peligrosos presos arrodillados junto al sacerdote: la oración que produjo la curación de un joven

Resultado de imagen de 12 peligrosos presos arrodillados junto al sacerdote: la oración que produjo la curación de un joven


El capellán cuenta cómo se produjo esta emotiva historia



12 peligrosos presos arrodillados junto al sacerdote: la oración que produjo la curación de un joven
Dios escucha la oración de aquellos que sufren, y obra milagros



Los presos son los miembros de la sociedad más olvidados, especialmente aquellos que cumplen sentencia en las cárceles de máxima seguridad por haber cometido terribles crímenes. Se piensa que no tienen nada que ofrecer. Sin embargo, doce presidiarios de Missouri, Estados Unidos, han demostrado que, aun habiendo realizado actos deplorables, pueden hacer cosas maravillosas.

Un día, según explica Catholic Digest, el padre Phil Luebbert, revestido para celebrar misa, habló a los presos congregados para la celebración: “Chicos, tengo malas noticias. Un joven ha tenido un accidente de coche muy grave. No hay esperanzas de que se recupere. Sé que rezáis mucho y con insistencia, así que quiero ofrecer esta misa por él”.
  

Padre Phil Luebbert

Había sido el diácono concelebrante quién, unos momentos antes, había hablado al sacerdote de este joven. “La familia del chico se ha rendido. Piensan que morirá”, le dijo al padre Luebbert. “Ya han empezado a hacer los preparativos del funeral”.

Una llamada tardía
Casi todos los miércoles, Luebbert celebra misa en el centro correccional Crossroads. Fue ordenado en 2006, a la avanzada edad de 60 años. Cuando fue enviado a su parroquia, en Missouri, se comprometió a seguir el ministerio que su predecesor realizaba en el correccional.

Luebbert ya conocía estos ambientes. En 1999, antes de ser sacerdote, había trabajado durante un año en un centro penitenciario. Esta experiencia le impactó, y le hizo darse cuenta de las necesidades espirituales que tenían los presos, especialmente los católicos por los Sacramentos.

Orando con los prisioneros
Luebbert miró a los 12 presos presos que se encontraban allí. “Por favor, ofreced vuestras mejores oraciones al Señor, y pedidle que ayude al joven a tener una oportunidad de recuperarse”. Todos los presidiarios asintieron solenmemente.

El padre Luebbert continuó con la misa. “Después de la Comunión, todos se arrodillaron, cerraron los ojos y comenzaron a rezar en silencio durante varios minutos”, recuerda Luebbert. “Había una unción tremenda”.

Para el sacerdote, aquellos doce hombres arrodillados eran una imagen de los Apóstoles. Pronto comenzó a notar que la oración surtía efecto. “Yo notaba en mi corazón como Jesús había escuchado la oración de estos hombres. Le había gustado, e iba a dar resultado”, rememora Luebbert.

Un poder inesperado
La oración de un criminal dista mucho de ser considerada como “eficaz”. ¿Cómo les va a escuchar Dios si han hechos malas acciones? La gente suele olvidar la Misericordia de Dios y el poder transformador de los Sacramentos de la Confesión y la Eucaristía.


Además, Dios escuha especialmente la oración de los que sufren, y no hay duda de que la mayoría de los presidiarios sufren mucho. Este sufrimiento se santifica cuando se une al de Cristo. “Este concepto se llama ‘sufrimiento de redención’ porque está unido al de Cristo”, explica Luebbert. “Por ello, la oración del que sufre es aún más potente si cabe”.

Semana tras semana
El siguiente miércoles, cuando el padre Luebbert fue a celebrar misa a la prisión, el diácono le recibió con buenas noticias. La condición del joven accidentado había mejorado de manera totalmente inesperada. Los doctores habían diagnosticado que había una ligera posibilidad de que el chico sobreviviera.

Los presos rezaron por él otra vez esa semana, y la siguiente, y la siguiente… Y cada semana les llegaban noticias de que el joven mejoraba. “Un día el diácono nos dijo que el joven iba a iniciar la terapia para volver a caminar”, recuerda Luebbert. “Al chico le quedarían secuelas para el resto de su vida, pero ya estaba casi completamente recuperado”.

Los internos se alegraron mucho. Sus oraciones habían ayudado al chico a recuperarse.

El padre Luebbert cree que fue un milagro. “Jesús ha escuchado la sincera oración de hombres internos en una prisión de máxima seguridad”, dice. “Esta ha sido una de las experiencias más maravillosas de mi servicio como sacerdote y de mi vida en general”.

Fuente: Religión en Libertae

sábado, 19 de mayo de 2018

Santo Evangelio 19 de mayo 2018


Día litúrgico: Sábado VII de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 21,20-25): En aquel tiempo, volviéndose Pedro vio que le seguía aquel discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?». Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme». Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga». 

Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.


«Las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero»

Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán 
(Terrassa, Barcelona, España)

Hoy leemos el final del Evangelio de san Juan. Se trata propiamente del final del apéndice que la comunidad joánica añadió al texto original. En este caso es un fragmento voluntariamente significativo. El Señor Resucitado se aparece a sus discípulos y los renueva en su seguimiento, particularmente a Pedro. Acto seguido se sitúa el texto que hoy proclamamos en la liturgia.

La figura del discípulo amado es central en este fragmento y aun en todo el Evangelio de san Juan. Puede referirse a una persona concreta —el discípulo Juan— o bien puede ser la figura tras la cual puede situarse todo discípulo amado por el Maestro. Sea cual sea su significación, el texto ayuda a dar un elemento de continuidad a la experiencia de los Apóstoles. El Señor Resucitado asegura su presencia en aquellos que quieran ser seguidores.

«Si quiero que se quede hasta que yo venga» (Jn 21,22) puede indicar más esta continuidad que un elemento cronológico en el espacio y el tiempo. El discípulo amado se convierte en testigo de todo ello en la medida en que es consciente de que el Señor permanece con él en toda ocasión. Ésta es la razón por la que puede escribir y su palabra es verdadera, porque glosa con su pluma la experiencia continuada de aquellos que viven su misión en medio del mundo, experimentando la presencia de Jesucristo. Cada uno de nosotros puede ser el discípulo amado en la medida en que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir esta presencia.

Este texto nos prepara ya para celebrar mañana domingo la Solemnidad de Pentecostés, el Don del Espíritu: «Y el Paráclito vino del cielo: el custodio y santificador de la Iglesia, el administrador de las almas, el piloto de quienes naufragan, el faro de los errantes, el árbitro de quienes luchan y quien corona a los vencedores» (San Cirilo de Jerusalén).

Kosovo: el calvario olvidado de los cristianos, víctimas de agresiones musulmanas impunes

Kosovo: el calvario olvidado de los cristianos, víctimas de agresiones musulmanas impunes

Paro, corrupción y mafias marcan el paso de la región a los diez años de su independencia

Kosovo: el calvario olvidado de los cristianos, víctimas de agresiones musulmanas impunes


Los cristianos serbios resisten a pesar de las agresiones: en la imagen, inauguración de una escuela en Zubin Potok, en abril de 2017. Foto: Solidarité-Kosovo.

En Kosovo, en el corazón de Europa, las agresiones a los cristianos que decidieron quedarse en su tierra son continuas e impunes. Diez años después de proclamar una independencia que decenas de países no reconocen, el territorio, con un gobierno desacreditado por la mala gestión económica, la corrupción y la actuación de las organizaciones criminales, se ha convertido en un vivero de terroristas para Estado Islámico. A duras penas la voz de las víctimas se deja oír, acallada por los mismos países y medios del establishment que alentaron la secesión y encubrieron las matanzas contra cristianos y la destrucción de un patrimonio artístico secular levantado bajo el signo de la Cruz.

Ivana Gajic nos pone al día en La Nef sobre una situación que solo ve dos rayos de luz: las ayudas que canaliza desde 2004 la organización francesa Solidarité Kosovo, y las denuncias que han conseguido llevar hasta el Tribunal de la Haya a los dirigentes kosovares:

Tener 20 años en 2018 en Kosovo significa no tener futuro. Las perspectivas son muy negras en este territorio, el más pobre de Europa, en el que la corrupción, la división étnica, los diversos tráficos y el islamismo radical son una gangrena. El gobierno no está a la altura, y varios de sus dirigentes están vinculados a crímenes cometidos durante la guerra con Serbia. Diez años después de la independencia, autoproclamada, las cuentas no cuadran y el balance es un fracaso. En este ambiente hostil, los cristianos de Kosovo viven excluidos y discriminados en un universo paralelo.

Hace diez años, Kosovo proclamó su independencia
"A partir de hoy, ¡Kosovo se siente orgulloso, es independiente, soberano y libre!", declaró el 17 de febrero de 2008 Hashim Thaçi, primer ministro en esa época y antiguo jefe del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK). Diez años después, el fracaso es humillante. Peor: el Kosovo de 2018 es todo lo contrario de las promesas del principio, según el senador suizo Dick Marty. "La economía de Kosovo es inexistente. El país se ha convertido en un centro de criminalidad organizada, de tráfico de drogas, armas y seres humanos. Ni siquiera tiene una verdadera sociedad civil que pueda hacer funcionar una verdadera institución democrática. Hay diversas minorías que viven protegidas por soldados internacionales. Durante los años que Kosovo estuvo bajo protectorado internacional, monasterios e iglesias ortodoxas fueron quemados ante la indiferencia total de los medios de comunicación internacionales. Desde 1999, 250.000 serbios han abandonado el país".


Dick Marty, miembro de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa y antiguo fiscal en el cantón suizo de Ticino.

Los cristianos de Kosovo, constituidos en su mayor parte por serbios ortodoxos, representan actualmente menos del 7% de la población total del país, estimada en 1,8 millones de habitantes. Una minoría discriminada en este territorio de los Balcanes, en el que el 90% son albaneses musulmanes. Un giro demográfico vertiginoso que ha tenido lugar en el último siglo, ya que antes los cristianos eran la mayoría. Recordemos que, históricamente, Kosovo era la cuna de la nación serbia y de su fe. Es aquí dónde están sus monasterios más antiguos. Es aquí, también, donde hay la más alta densidad de edificios religiosos cristianos en Europa.

El empobrecimiento de los cristianos de Kosovo se explica mediante una confluencia de diversos fenómenos. El principal de ellos es el desplazamiento masivo de las comunidades. Durante la ocupación otomana, que duró hasta 1912, la inmigración intensiva de musulmanes originarios de la vecina Albania conllevó el exilio de la población cristiana. La política demográfica de los otomanos tenía como objetivo valorizar el territorio ocupado, haciendo que la balanza de la relación demográfica entre musulmanes y cristianos se inclinara hacia los primeros.

Los cristianos, persona non grata en Kosovo 
Los serbios raramente se desarraigan por propia elección. Son contrarios a abandonar su tierra natal y la de sus antepasados, y hacerlo les lacera. A partir de la guerra de Kosovo, en 1999, las persecuciones anticristianas se han convertido en algo cotidiano, multiforme y quedan impunes. Los ataques asesinos del 17 y 18 de marzo de 2004 representan el punto culminante de esta violencia, que sigue aún en marcha. En esos dos días, 19 personas fueron asesinadas, 5.000 hogares cristianos desalojados y 34 iglesias destruidas, ante los ojos asombrados de las fuerzas internacionales presentes desde 1999.

120.000 cristianos decidieron quedarse en Kosovo, a pesar de la más dolorosa de las injusticias que se les ha infligido, la de ser extranjeros y para nada bienvenidos en su propia tierra. Para este puñado de serbios, la existencia es un verdadero infierno. Sufren la suerte de los ciudadanos de segunda clase: sin empleo, sin acceso al servicio sanitario, el transporte público y la vida social. Encerrados en enclaves, en aldeas rodeadas de hilo espinado, viven angustiados, traumatizados por las agresiones permanentes que sufren desde la guerra.

Una situación dramática que ha sido denunciada por Human Rights Watch en su informe sobre los grupos minoritarios en Kosovo, y que según la ONG sufren "la peor discriminación" y "una indigencia extrema". Una constatación alarmante que hace de Kosovo el único territorio de Europa incluido en el atlas de la intolerancia respecto a la persecución contra los cristianos. Una situación deletérea confirmada por el archimandrita Sava Janjic, abad del monasterio de Visoki Decani. «Nosotros, cristianos, nos sentimos vulnerables... Kosovo es el único territorio de Europa donde los santuarios, los monjes y los peregrinos cristianos siguen siendo amenazados".


El padre Sava Janjic, abad del monasterio ortodoxo de Visoki Decani.

El estatuto de Kosovo sigue siendo controvertido
Devastado por la corrupción y el paro, que en los menores de 25 años alcanza el 57,7%, Kosovo se vacía también de población albanesa. La euforia newborn [recién nacido] del principio ha quedado reducida a la nada desde hace mucho tiempo. En los últimos diez años, 200.000 albaneses han salido del país para instalarse en países occidentales, en los que el reconocimiento de Kosovo sigue causando división.

Tras una activa maniobra de presión albanesa, "reputada ser particularmente eficaz", Kosovo ha sido reconocido por 110 países de los 193 estados miembros de las Naciones Unidas, y por 23 de los 28 países miembros de la Unión Europea. Son 82 los países miembros de la ONU, entre ellos, Serbia, China, India, Rusia, España, Grecia y Rumania, los que siguen negándose a reconocer la independencia de Kosovo.

El islamismo en el corazón de Europa
Kosovo ha proporcionado más de 300 yihadistas al grupo del Estado islámico, es decir, la cifra más grande de combatientes por habitante de Europa. Un récord alarmante que le vale el apelativo de "ciudadela del yihadismo en Europa".

Una investigación del Courrier International ha revelado que el aumento del extremismo islámico en Kosovo se ha llevado a cabo mediante imanes instruidos en Oriente Próximo, que propagan las normas del wahabismo, es decir, del salafismo originario de Arabia Saudita. En estos últimos dos años, 14 imanes, entre ellos el de Pristina, han sido arrestados por actividades contrarias a la Constitución, por incitación al odio y reclutamiento de terroristas.

Los dirigentes de Kosovo, inquietos ante el nuevo tribunal especial de La Haya 
Kosovo espera actualmente las acusaciones del nuevo Tribunal especial por los crímenes cometidos entre 1998 y 2000, que podrían implicar a los más altos responsables políticos de Pristina. Esta nueva "Cámara especializada", éste es su nombre oficial, ha sido creada sobre la base del rotundo informe presentado en 2011 por Dick Marty ante la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, en el que denunciaba la actuación criminal de los miembros del UÇK. Situada bajo la autoridad del sistema judicial de Kosovo, pero descentralizada en La Haya, la nueva jurisdicción representa una temible espada de Damocles sobre los actuales dirigentes del país.

Según el informe de Dick Marty, una parte de los serbios secuestrados no habrían sido asesinados en Kosovo, sino trasladados a Albania. Algunos incluso han alimentado el tráfico de órganos que se lleva a cabo no lejos de Tirana.

Iniciado en la primavera de 2011 bajo la égida de la Unión Europea, el "diálogo" entre Belgrado y Pristina está en punto muerto. Algunos denuncian un diálogo de fachada, destinado sólo a hacer avanzar la integración europea de los dos países vecinos, sin arreglar las diferencias en el terreno.

El martes 16 de enero de 2018, la reunión del diálogo Belgrado-Pristina prevista entre Aleksandar Vucic [presidente de Serbia desde 2017] y Hashim Thaçi [presidente de Kosovo desde 2016] en Bruselas fue anulada. El político serbio Oliver Ivanovic acababa de ser asesinado con cinco disparos en la espalda en Kosovska Mitrovica. Desolación, tristeza, miedo y revuelta son, entre otras, las palabras que traducen el sentimiento de los serbios, sobre todo los de Kosovo, tras este asesinato.


Oliver Ivanovic (1953-2018), uno de los líderes históricos de los serbios de Kosovo, asesinado el pasado 16 de enero en un crimen aún no aclarado.

Originario de Decani, Oliver Ivanovic creció cerca del famoso monasterio de Visoki Decani antes de ser expulsado brutalmente. La familia Ivanovic se refugió en Kosovska Mitrovica, donde Oliver terminó sus estudios de ingeniería y enseñaba karate. Entró con fuerza en la política para defender la causa serbia y llevó a cabo una acción moderada en favor de un diálogo con los albaneses, cuya lengua él hablaba sin problema. Antiguo secretario de Estado, era un ejemplo de profesionalidad, integridad, honestidad y valentía. La investigación sobre su asesinato está en punto muerto. No se han identificado el autor ni la persona que dio la orden. Sin esperanza y abandonados, los serbios ya no esperan nada. La impunidad es una de las características de los delitos y los crímenes cometidos contra la comunidad cristiana en Kosovo.

A pesar de la ambición de Bulgaria, país presidente del Consejo europeo desde el 1 de enero, de volver a incluir el futuro de los Balcanes occidentales en la agenda europea, Serbia no se desvía ni un milímetro de su reto principal, a saber: proteger a su pueblo y su soberanía en Kosovo. Un reto aún más difícil en vista de las nuevas amenazas islamistas que flotan sobre la minoría cristiana. Resistentes, los serbios se acercan a la luz esperanzadora que representa el nuevo Tribunal especial. Veinte años después de la guerra, los crímenes que quedaron impunes piden justicia, y la memoria colectiva, reparación.

¿Se podrá llevar a cabo un paso decisivo para que la minoría cristiana de Kosovo tenga un futuro mejor? Sí, si la nueva jurisdicción, en comparación con el fracaso que supuso el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y otras instancias internacionales, se muestra "eficaz".

Traducción de Helena Faccia Serrano.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 18 de mayo de 2018

Santo Evangelio 18 de mayo 2018


Día litúrgico: Viernes VII de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 21,15-19): Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos y comiendo con ellos, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas». 

Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas a donde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras». Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».


«‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero’. Le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas’»

Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart 
(Tarragona, España)

Hoy hemos de agradecer a san Juan que nos deje constancia de la íntima conversación entre Jesús y Pedro: «‘Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?’ Le dice él: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Le dice Jesús: ‘Apacienta mis corderos’» (Jn 21,15). —Desde los más pequeños, recién nacidos a la Vida de la Gracia... has de tener cuidado, como si fueras Yo mismo... Cuando por segunda vez... «le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas’», Él le está diciendo a Simón Pedro: —A todos los que me sigan, tú los has de presidir en mi Amor, debes procurar que tengan la caridad ordenada. Así, todos conocerán por ti que me siguen a Mí; que mi voluntad es que pases por delante siempre, administrando los méritos que —para cada uno— Yo he ganado.

«Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: ‘¿Me quieres?’ y le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero’» (Jn 21,17). Le hace rectificar su triple negación y, solamente recordarla, le entristece. —Te amo totalmente, aunque te he negado..., ya sabes cómo he llorado mi traición, ya sabes cómo he encontrado consuelo solamente estando con tu Madre y con los hermanos.

Encontramos consuelo al recordar que el Señor estableció el poder de borrar el pecado que separa, mucho o poco, de su Amor y del amor a los hermanos. —Encuentro consuelo al admitir la verdad de mi alejamiento respecto de Ti y al sentir de tus labios sacerdotales el «Yo te absuelvo» “a modo de juicio”.

Encontramos consuelo en este poder de las llaves que Jesucristo otorga a todos sus sacerdotes-ministros, para volver a abrir las puertas de su amistad. —Señor, veo que un desamor se arregla con un acto de amor inmenso. Todo ello, nos conduce a valorar la joya inmensa del sacramento del perdón para confesar nuestros pecados, que realmente son “des-amor”.