domingo, 25 de junio de 2017

Santo Evangelio 25 de junio 2017


Día litúrgico: Domingo XII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 10,26-33): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. 

»Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. 

»Porque todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».


«No temáis a los que matan el cuerpo»
Rev. D. Pere OLIVA i March 
(Sant Feliu de Torelló, Barcelona, España)



Hoy, después de elegir a los doce, Jesús los envía a predicar y los instruye. Les advierte acerca de la persecución que posiblemente sufrirán y les aconseja cuál debe ser su actitud: «No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10,28). El relato de este domingo desarrolla el tema de la persecución por Cristo con un estilo que recuerda la última Bienaventuranza del Sermón de la Montaña (cf. Mt 5,11).

El discurso de Jesús es paradójico: por un lado dice dos veces “no temáis”, y nos presenta un Padre providente que tiene solicitud incluso por los pajarillos del campo; pero por otra parte, no nos dice que este Padre nos ahorre las contrariedades, más bien lo contrario: si somos seguidores suyos, muy posiblemente tendremos la misma suerte que Él y los demás profetas. ¿Cómo entender esto, pues? La protección de Dios es su capacidad de dar vida a nuestra persona (nuestra alma), y proporcionarle felicidad incluso en las tribulaciones y persecuciones. Él es quien puede darnos la alegría de su Reino que proviene de una vida profunda, experimentable ya ahora y que es prenda de vida eterna: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).

Confiar en que Dios estará junto a nosotros en los momentos difíciles nos da valentía para anunciar las palabras de Jesús a plena luz, y nos da la energía capaz de obrar el bien, para que por medio de nuestras obras la gente pueda dar gloria al Padre celestial. Nos enseña san Anselmo: «Hacedlo todo por Dios y por aquella feliz y eterna vida que nuestro Salvador se digna concederos en el cielo».

Nació de una violación y cuando quedó embarazada le plantearon abortar: «Daría la vida por mi hijo»


«Dios hace nacer rosas donde sólo hay rocas»

Nació de una violación y cuando quedó embarazada le plantearon abortar: «Daría la vida por mi hijo»

Claudia Marcela Jaramillo, en el medio de la imagen, supo defender el derecho a la vida con ayuda de su familia

Nació de una violación y cuando quedó embarazada le plantearon abortar: «Daría la vida por mi hijo»

Claudia Marcela Jaramillo  ha querido compartir con esta carta su testimonio de vida. Una vida que ha superado a la muerte en dos ocasiones: con su propio nacimiento, y con el de su primer hijo. Gracias al ejemplo de su propia madre, Marcela ha sabido defender el derecho a la vida incluso cuando ella misma se  ha visto afectada. Esta es la carta abierta que ha publicado en Salvar el 1:

Hola, soy Claudia Marcela y soy colombiana. Soy fruto de una violación a mi madre cuando sólo tenía 15 años a manos de un conocido de la familia.

Mi madre, aún con la inocencia propia de una niña de su edad, no pudo decir nada en su casa por miedo a las amenazas de la persona que la ultrajó y la dejó embarazada.

Tenía miedo a contarlo
Ella no entendía por qué su cuerpo estaba cambiando tan rápidamente pero no se sentía con el valor suficiente para contárselo a su madre, Ana, a su abuela Mercedes y a su hermana Amanda lo que le había sucedido. Fue algo muy doloroso para ella.

Sin embargo, la persona más afectada con esta situación fue su abuela Mercedes. Mi madre era la niña pequeña y mimada, la niña de sus ojos. Fue tan grande su dolor que enfermó y, desde aquel día que conoció la noticia de la violación, ya no fue la misma.


Mi familia buscó con ganas al hombre que había cometido aquel horrible crimen para entregarlo a las autoridades pero él se había marchado de la ciudad. Mi madre y mi abuela decidieron seguir con el embarazo, no sólo por el tiempo avanzado de gestación, sino también porque aquel bebé inocente tenía todo el derecho del mundo a nacer.

La alegría del nacimiento
Pasaron los meses y nací. Dice un tío de mi madre que mi nacimiento ayudó a aliviar un poco el dolor pero la abuela de mi madre, es decir, mi bisabuela Mercedes, no pudo superarlo y acabó en cama enferma de depresión.

Ella pedía todos los días que me acostaran a su lado para mimarme, besarme y contemplarme, pero su dolor no le permitió continuar más y murió al poco tiempo. Esto hizo que mi madre se culpara  por su partida y se endureció consigo misma y con su bebé.

En pocos meses su hermana Amanda, mi tía, se casó con un hombre llamado Edgar, que se enamoró de mí desde el primer momento en que me vio y se convirtió él, y también mi abuelo, en referentes paternos.

Mis abuelos no vivían juntos desde hacían un buen tiempo. Mi abuelo residía en otra ciudad con su propia familia; él me hacía de padre durante las vacaciones cuando lo visitaba. Era amoroso y  divertido. En todos encontraba amor, pero en mi madre notaba mucha distancia, aunque estaba siempre muy preocupada por llenarme de regalos y cosas materiales y no entendía el porqué.



Con el paso del tiempo, pregunté por mi padre y la respuesta fue que había muerto antes de que yo naciera. Cumplí los 13 años y un familiar me confesó la verdad. Aunque descubrir la verdad resultó muy duro, aquella confesión sobre mis orígenes me hizo entender la actitud de mi madre. Sin embargo, nunca lo hablé con ella por el temor de hacerle daño al recordarle ese momento tan doloroso.

El tiempo fue pasando y cumplí los 21. Quedé embarazada de mi novio Carlos pero no imaginaba que lo estaba. Fui a un médico porque me sentía muy mal y el doctor me hizo una ecografía donde se veía una pequeña imagen como un simple granito de arroz. Entonces, el doctor me dijo: “Claudia, estas embarazada”.

"Daría la vida por mi hijo"
Lejos de importarme si el padre se haría responsable o si mi familia lo aceptaría, mis ojos se llenaron de lágrimas, mi corazón quería saltar de amor y felicidad, pero el doctor creyó que mi llanto era de miedo y me dijo: “Claudia, si quieres abortar estás a tiempo y yo te puedo ayudar”.

Lo miré con ojos grandes, de ira y le respondí con deseos de golpearlo: “Carnicero, daría mi vida por mi hijo; haría todo por él sin importarme nada más”.

"Lo voy a tener con o sin tu ayuda"
Salí furiosa del consultorio, busqué al padre de mi hijo y le dije con emoción y gran fuerza:“Estoy embarazada, lo voy a tener con o sin tu ayuda”. A lo que él me respondió que estuviera tranquila, que estaríamos juntos en todo aquello y que aquel bebé era tan hijo suyo como mío. Aquellas palabras del que después sería mi esposo me llenaron de paz y ánimos.

Fuimos entonces a hablar con mi madre. Y aquella mujer que siempre fue dura y fuerte como roca se fundió como hierro en el fuego con esta noticia. Mi abuela estaba feliz.


Familia más unida
La batalla se desató en el seno de la familia cuando mi tío Edgar supo la noticia. Las mujeres de la casa deseaban que fuera una niña pero mi tío anhelaba que fuera un varón para, así, dejar de ser el único león de la manada y esperaba la llegada de otro hombre para que le respaldara y lo acompañara.

Finalmente, mi tío acabó venciendo porqué nació un hermoso niño que acabaría por dominar a todas las mujeres, incluyéndome a mí, su madre. Aquel niño resultó una gran bendición. A los seis meses de nacer mi hijo Mauricio me embaracé de mi hija Laura y 13 años después de mi nena Ana Valeria. Mis hijos han sido mis grandes tesoros.

Contar la historia a los hijos
Años después, mi madre pidió ayuda psicológica para superar todo el trauma que supuso la violación y yo la acompañé. Lo hicimos juntas. Gracias a Dios y a la terapia recibida, se dio cuenta de que la única persona con quien podía contar en su vida era su hija y aquel descubrimiento, feliz aunque muy tardío, la llenó de enorme serenidad.

Mis hijos supieron esta historia en la adolescencia. Fue duro para ellos pero lo aceptaron con la sabiduría y el amor de Dios. Con la frase “Dios hace nacer rosas donde sólo hay rocas” me gustaría que esta historia llegara a todas las mujeres que no saben qué hacer cuando se encuentran en una situación parecida o se plantean la posibilidad de abortar.

Todo en mi vida lo pude lograr con el ser maravilloso al que siempre le dije "papá", y ese ser maravilloso, celestial, se llama Jesús. A Él acudí siempre, en todo momento y también a su Santa Madre, María.

Fuente: Religión en Libertad

sábado, 24 de junio de 2017

Santo Evangelio 24 de junio 2017


Día litúrgico: Sábado después del Domingo II después de Pentecostés: El Corazón Inmaculado de María

Santoral 24 de Junio: El Nacimiento de san Juan Bautista

Texto del Evangelio (Lc 2,41-51): Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. 

Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.


«Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón»
Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells 
(Salt, Girona, España)


Hoy celebramos la memoria del Corazón Inmaculado de María. Un corazón sin mancha, lleno de Dios, abierto totalmente a obedecerle y escucharle. El corazón, en el lenguaje de la Biblia, se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras. ¿Qué emana del corazón de María? Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes.

¿Por qué? La respuesta la encontramos en las palabras de Jesús: «Donde está tu tesoro allí estará tu corazón» (Mt 6,21). El tesoro de María es su Hijo, y en Él tiene puesto todo su corazón; los pensamientos, palabras y obras de María tienen como origen y como fin contemplar y agradar al Señor.

El Evangelio de hoy nos da una buena muestra de ello. Después de narrarnos la escena del niño Jesús perdido y hallado en el templo, nos dice que «su madre guardaba todas estas cosas en su corazón» (Lc 2,51). San Gregorio de Nisa comenta: «Dios se deja contemplar por los que tienen el corazón purificado». ¿Qué guarda María en su corazón? Desde la Encarnación hasta la Ascensión de Jesús al cielo, pasando por las horas amargas del Calvario, son tantos y tantos recuerdos meditados y profundizados: la alegría de la visita del ángel Gabriel manifestándole el designio de Dios para Ella, el primer beso y el primer abrazo a Jesús recién nacido, los primeros pasos de su Hijo en la tierra, ver cómo iba creciendo en sabiduría y en gracia, su “complicidad” en las bodas de Caná, las enseñanzas de Jesús en su predicación, el dolor salvador de la Cruz, la esperanza en el triunfo de la Resurrección... 

Pidámosle a Dios tener el gozo de amarle cada día de un modo más perfecto, con todo el corazón, como buenos hijos de la Virgen.

Ted Bundy, asesino en serie, confesó antes de su ejecución la influencia que tuvo la pornografía


Mató a más de 30 mujeres; un día antes de ser ejecutado hizo esta confesión

Ted Bundy, asesino en serie, confesó antes de su ejecución la influencia que tuvo la pornografía

Ted Bundy mató y violó a más de 30 mujeres aunque la cifra puede ser mayor

Ted Bundy, asesino en serie, confesó antes de su ejecución la influencia que tuvo la pornografía

Ted Bundy ha sido uno de los asesinos en serie más sanguinarios en la historia de Estados Unidos. Fue ejecutado en la silla eléctrica el 24 de enero de 1989 por haber violado y matado a más de 30 mujeres, algunas de ellas menores de edad. Sin embargo, la cifra total de crímenes es, según los investigadores, probablemente mucho mayor.

Su caso llenó las portadas de todos los diarios estadounidenses ante la actuación de un hombre frío que no sentía nada al acabar con una vida tras otra entre 1974 y 1978 y que utilizaba su atractivo para atraer a sus víctimas.

Una entrevista y una confesión antes de ser ejecutado
Antes de ser ejecutado, Bundy recibió cientos de peticiones de periodistas para ser entrevistado pero se negó a conceder ninguna. Sin embargo, un día antes de morir hizo llamar al psicólogo y entonces presidente de la organización profamilia Focus on the Family, James Dobson, para concederle a él una entrevista que no le había pedido.

Quería decirle algo antes de morir, algo que pudiese servir para el futuro. Y en ella habló del importante papel que tuvo la pornografía desde su adolescencia para forjar al asesino sanguinario en el que se convirtió después. La entrevista fue muy polémica y los críticos argumentaban que Bundy intentaba justificarse antes de morir y por otro lado criticaban que el doctor Dobson fuese antipornografía, cristiano y provida. Pero en realidad en dicha entrevista, el asesino no justificó sus crímenes e incluso llegó a asegurar que merecía ser ejecutado. Yaunque claramente era un psicópata, su testimonio coincide con muchos otros casos de criminales similares.


La entrevista con el psicólogo James Dobson fue muy polémica y se produjo el día antes de que Bundy fuera ejecutado

Preguntado de los antecedentes que le llevaron a ser uno de los peores asesinos del país, Bundy aseguró que “crecí en un hogar maravilloso” en el que “regularmente asistíamos a la iglesia” y en el que “no sufrí abusos físicos”.

Pornografía y violencia, ambas unidas
“Cuando era un niño de 12 o 13 años me encontré fuera de casa en el supermercado pornografía suave. Los muchachos jóvenes mirábamos también en las cunetas y en los caminos de nuestros vecindarios y lo que tiraban a la basura. De vez en cuando, nos encontrábamos con libros de una naturaleza más gráfica”, contaba.

Según este asesino en serie, “el tipo más dañino de pornografía –y hablo de una experiencia dura, real, personal- es la que implica violencia y violencia sexual. La unión de esas dos fuerzas –como conozco bien- provoca un comportamiento que es demasiado terrible para describir”.

En su entrevista con este psicólogo, Ted Bundy afirmaba que “básicamente yo era una persona normal. Tenía buenos amigos. Llevaba una vida normal, excepto por esto, por esta muy potente y destructiva parte (la adicción a la pornografía) que mantenía muy en secreto”.

La adicción provoca la necesidad de material cada vez más duro y explícito
Empezó con revista eróticas y porno blando y poco a poco se fue volviendo adicto a la pornografía necesitando cosas más duras y violentas.

“Una vez que te conviertes en adicto buscas algo más potente, más explícito, más gráfico. Deseas algo mas difícil y que te dé una mayor sensación de excitación, hasta llegar a un punto en el que la pornografía tiene un límite”.  Él lo sobrepasó porque pasó a pensar en que “tal vez tenía que hacerlo” para sentir más excitación.

La pornografía contribuyó a "moldear" su comportamiento violento
Este psicópata, que no sentía empatía por sus víctimas y amanecer tras un crimen sin tener remordimientos, aclaraba al doctor Dobson en la entrevista que “no estoy culpando a la pornografía” de hacerle cometer sus crímenes. “Asumo toda la responsabilidad por todas las cosas que he hecho. Esta no es la cuestión aquí. La cuestión es cómo este tipo de material contribuyó y ayudó a moldear y formar este tipo de comportamiento violento”.

Preguntado sobre la relación entre la pornografía y su evolución a sus prácticas más extremas tiene relación con la violencia, Bundy aseguraba que “he vivido en la cárcel mucho tiempo, y he conocido a un montón de hombres que han cometido actos de violencia. Sin excepción, cada uno de ellos era profundamente adicto a la pornografía. Un estudio propio del FBI sobre los asesinatos en serie muestra que el interés más común entre los asesinos en serie es la pornografía”.

La sociedad y su permisividad con la pornografía puede crea "futuros Ted Bundy"
Y advertía de que gente como él no nacen ya siendo “monstruos”. “Somos hijos y esposos, crecimos en familias normales. La pornografía puede meter la mano y coger a un niño de cualquier casa hoy”, aseguraba mucho antes de que internet llegara a todos los hogares, y con ella la facilidad para el acceso a material pornográfico.

Por último, Ted Bundy reconocía que “la sociedad merece ser protegida de mí y de otros como yo. Eso es seguro”. Pero además, añadía que “la sociedad merece ser protegida de sí misma” con la circulación sin problemas de todo tipo de pornografía, también de tipo violento, que puede “convertir a los niños pequeños en un futuro Ted Bundy”.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 23 de junio de 2017

Santo Evangelio 23 de junio 2017


Día litúrgico: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (A) (Tercer viernes después de Pentecostés)

Texto del Evangelio (Mt 11,25-30): En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».


«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso»
Rev. D. Antoni DEULOFEU i González 
(Barcelona, España)



Hoy, cuando nos encontremos cansados por el quehacer de cada día —porque todos tenemos cargas pesadas y a veces difíciles de soportar— pensemos en estas palabras de Jesús: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Reposemos en Él, que es el único que nos puede descansar de todo lo que nos preocupa, y así encontrar la paz y todo el amor que no siempre nos da el mundo.

El descanso auténticamente humano necesita una dosis de “contemplación”. Si elevamos los ojos al cielo y rogamos con el corazón, y somos sencillos, seguro que encontraremos y veremos a Dios, porque allí está («Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo»: Mt 11,25). Pero no sólo está allí, encontrémosle también en el “suave yugo” de las pequeñas cosas de cada día: veámoslo en la sonrisa de aquel niño pequeño lleno de inocencia, en la mirada agradecida de aquel enfermo que hemos visitado, en los ojos de aquel pobre que nos pide nuestra ayuda, nuestra bondad…

Reposemos todo nuestro ser, y confiémonos plenamente a Dios que es nuestra única salvación y salvación del mundo. Tal como lo recomendaba San Juan Pablo II, para reposar verdaderamente, nos es necesario dirigir «una mirada llena de gozosa complacencia [al trabajo bien hecho]: una mirada “contemplativa”, que ya no aspira a nuevas obras, sino más bien a gozar de la belleza de lo que se ha realizado» en la presencia de Dios. A Él, además, hay que dirigirle una acción de gracias: todo nos viene del Altísimo y, sin Él, nada podríamos hacer.

Precisamente, uno de los grandes peligros actuales es que «el nuestro es un tiempo de continuo movimiento, que frecuentemente desemboca en el activismo, con el fácil riesgo del “hacer por hacer”. Hemos de resistir esta tentación buscando “ser” antes que “hacer”» (San Juan Pablo II). Porque, en realidad, como nos dice Jesús, sólo hay una cosa necesaria (cf. Lc 10,42): «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí (…) y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29).

No tiene brazos y no puede caminar, pero con el pie teclea y dibuja postales sobre el amor de Dios





«Dios me enseñó a usar mis pies como manos», dice

No tiene brazos y no puede caminar, pero con el pie teclea y dibuja postales sobre el amor de Dios
  

Se llama Dulanjali Ariyathilake, tiene 17 años, es una joven alegre, buena estudiante y quiere ser diseñadora gráfica. 

En cuanto nació, al verla sin brazos y con unas piernas deformes, cortísimas, su padre la entregó a un centro católico para discapacitados. 

Allí ella ha crecido y ha aprendido a usar sus pies como si fueran manos. No le sirven para caminar, vive en la silla de ruedas, pero ha conseguido darles otro uso.

"Dios me enseñó a usar mis piernas y mis pies como si fuesen mis propias manos. Con los dedos del pie izquierdo puedo sostener lápices, bolígrafos y usar el ordenador", explica Dulanjali, muy satisfecha.

Le gusta el diseño gráfico, y con el ordenador y sus habilidades de dibujo puede diseñar postales de felicitación, llenas de alegría, optimismo, y a menudo con mensajes sobre el amor de Dios.

"Soy así, soy feliz con mi vida, con el amor que he recibido de la gente que quiero, aprendiendo cosas nuevas cada día", declara a la agencia AsiaNews. ¿Y quién le ha dado ese amor a esta niña abandonada? 

Se refiere a la gente del centro Sri Marc para discapacitados en Karukurunda (Sri Lanka), una iniciativa católica que desde hace 30 años aloja y acoge discapacitados, niños y adultos, organizados en 11 alojamientos. Allí todos la llaman "doni" (hija) y la directora del centro, "mamá" Rita Perera, está encantada con Dulanjali y espera que pueda completar la carrera de diseñadora gráfica. De hecho, ella firma sus postales como Doni.

"Estoy contenta de que mi padre me entregase a mamá Rita", explica la joven. "De otra forma no habría tenido tantas oportunidades para mejorar mi vida. Me siento afortunada de haber recivido el amor de mamá Rita y papá Julian". "Papá Julian" es el padre Julian Tissera, director espiritual del centro.

"A veces me entristece mirarme y ver a mis amigos", admite Dulanjali. "Ellos son hermosos, y me ayudan mucho en la escuela. Pero esta tristeza no dura. Pienso en las cosas buenas de mi vida, los dones, talentos y oportunidades que Dios me da. Siempre intento disfrutar de las mejores cosas de la vida. Y quiero lo mismo para mis hermanos y hermanas más jóvenes (los otros residentes). Siempre deberíamos intentar ver todo lo que recibimos que es hermoso, y ser nosotros mismos".


Fuente: Religión en libertad

jueves, 22 de junio de 2017

Santo Evangelio 22 de junio 2017


Día litúrgico: Jueves XI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».


«Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial»
Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach 
(Vilamarí, Girona, España)


Hoy, Jesús nos propone un ideal grande y difícil: el perdón de las ofensas. Y establece una medida muy razonable: la nuestra: «Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6,14-15). En otro lugar había mostrado la regla de oro de la convivencia humana: «Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros» (Mt 7,12).

Queremos que Dios nos perdone y que los demás también lo hagan; pero nosotros nos resistimos a hacerlo. Cuesta pedir perdón; pero darlo todavía cuesta más. Si fuéramos humildes de veras, no nos sería tan difícil; pero el orgullo nos lo hace trabajoso. Por eso podemos establecer la siguiente ecuación: a mayor humildad, mayor facilidad; a mayor orgullo, mayor dificultad. Esto te dará una pista para conocer tu grado de humildad.

Acabada la guerra civil española (año 1939), unos sacerdotes excautivos celebraron una Misa de acción de gracias en la iglesia de Els Omells. El celebrante, tras las palabras del Padrenuestro «perdona nuestras ofensas», se quedó parado y no podía continuar. No se veía con ánimos de perdonar a quienes les habían hecho padecer tanto allí mismo en un campo de trabajos forzados. Pasados unos instantes, en medio de un silencio que se podía cortar, retomó la oración: «así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Después se preguntaron cuál había sido la mejor homilía. Todos estuvieron de acuerdo: la del silencio del celebrante cuando rezaba el Padrenuestro. Cuesta, pero es posible con la ayuda del Señor.

Además, el perdón que Dios nos da es total, llega hasta el olvido. Marginamos muy pronto los favores, pero las ofensas... Si los matrimonios las supieran olvidar, se evitarían y se podrían solucionar muchos dramas familiares.

Que la Madre de misericordia nos ayude a comprender a los otros y a perdonarlos generosamente.

Practicar eutanasias o despido, el ultimátum a una enfermera en Canadá: prefirió su fe a su trabajo


¿Quieren eliminar a los cristianos del ámbito de la Salud?

Practicar eutanasias o despido, el ultimátum a una enfermera en Canadá: prefirió su fe a su trabajo

Mary Jean ha tenido que dejar su profesión tras 30 años ejerciendo la atención a enfermos

Practicar eutanasias o despido, el ultimátum a una enfermera en Canadá: prefirió su fe a su trabajo

La ley de la eutanasia que lleva funcionando apenas un año en Canadá sigue cobrándose víctimas tanto de enfermos como del personal médico que se arriesga a ser despedido si no aplica esta normativa que consiste en acabar con la vida de los pacientes a los que juraron curar y cuidar.

La polémica Ley C-14 aprobada por el gobierno del liberal Justin Trudeau, defensor del aborto, la eutanasia y la ideología de género, provocó la muerte de 744 personas tan sólo en los primeros seis meses de vigencia aunque los expertos esperan que siga aumentando hasta superar el 5% de las muertes totales que se produzcan en Canadá.

Eutanasia o despido
Muchos médicos y enfermos se encuentran contra la espada y la pared. Es lo que le ha ocurrido a la enfermera Mary Jean Martin, que como católica ha tenido que enfrentarse a esta nueva ley, o practicar la eutanasia o ser despedida. Estas eran las dos opciones que le dieron a esta mujer que ejercía como coordinadora de atención domiciliaria en Ontario. Actualmente, está sin trabajo porque eligió su conciencia y su fe a provocar la muerte de unos pacientes a los que juró curar y no matar.

La región de Ontario añadió además una disposición a la ley estatal en la que eliminaba el derecho a la objeción de conciencia. Si el personal sanitario se niega a practicar la eutanasia tiene la obligación de indicar al interesado quién se la puede realizar.

Eligió su conciencia a su trabajo
Para ello, las autoridades sanitarias han obligado a firmar un documento en el que el personal sanitario debía jurar que respetará todas las leyes de Canadá, incluida la eutanasia y el suicidio asistido.


Ante esta tesitura, Mary Jean le dijo claramente a su superior que no podía firmar este escrito porque no estaba de acuerdo con la nueva ley. “Se espera que todos los empleados, como servidores públicos presten este juramento de oficio y lealtad. Si no se firma esto se toma como una renuncia automática de su cargo”, le dijo su jefe.

“Cuando me dijeron que tenía que decidir, o el juramento o la renuncia automática, dije que prefería renunciar a comprometer mis creencias”, aseguró esta enfermera a Life Site News.

El quinto mandamiento, muy presente en su trabajo
Como persona creyente, Martín explicó que se toma muy en serio el quinto mandamiento, que dice ‘No matarás’.  Para ella, este mandamiento incluía que no podía ni siquiera ofrecer “cualquier información o dirección” a personas que quisieran quitarse la vida “ya que estaba en contra de mis creencias”.

“Si yo no quería hacerlo (la eutanasia), me dijeron que tenía que dirigir al paciente a alguien que lo hiciera. Pero les dije que no podía en conciencia incluso hacer eso. Yo no quiero jugar ningún papel en la muerte de alguien”, agregó esta enfermera.

Ante la situación que está viviendo, y tras 30 años sirviendo a los enfermos, asegura no poder sentirse orgullosa de ser canadiense. Además, ha enviado una carta al Parlamento y al primer ministro Justin Trudeau, en la que explica como esta nueva ley ha pisoteado sus derechos.



El gobierno canadiense del liberal Justin Trudeau y su partido están liderando este tipo de leyes

"Era buena en mi trabajo"
“Yo era buena en mi trabajo debido a mi formación, mi experiencia y mi compromiso con el cuidado compasivo a ancianos, enfermos, discapacitados o personas vulnerables”, les explicaba esta enfermera.

Además, añadía que espera “poder trabajar como enfermera de nuevo, pero esto puede ser un trágico final a mi carrera, lo que sería una gran pérdida para mí, mi familia y mi comunidad”.

El compromiso de esta enfermera con los enfermos sobrepasaba su horario laboral y su condición de enfermera y cómo incluso ha viajado al santuario de Lourdes por todos los enfermos a los que ha cuidado y los que no.

¿Acabar con la presencia de cristianos en el ámbito de la Salud?
Detrás de esta ley y de la eliminación de la objeción de conciencia está, según esta enfermera, el objetivo de que no haya médicos y enfermos cristianos pues son personajes incómodos que impiden que las políticas pro-muerte vayan a mayor velocidad.

Para Alex Schadenberg, director de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia, es “absolutamente demencial” que el gobierno y las autoridades sanitarias estén “vulnerando los derechos humanos básicos de los ciudadanos que se niegan a matar a sus pacientes”.

Pero no es el único caso de facultativos canadienses que han sido despedidos por oponerse a las prácticas eutanásicas.  Recientemente Religión en Libertad contaba el caso de Kristina Hodggets, una enfermera que también trabajaba en Ontario. Durante años dejó morir de deshidratación a pacientes supuestamente para que tuvieran una buena muerte hasta que un caso concreto le hizo abrir los ojos. Después cuestionó estas prácticas ante sus superiores y fue despedida.

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 21 de junio de 2017

Santo Evangelio 21 de junio 2017


Día litúrgico: Miércoles XI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

»Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».


«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)



Hoy, Jesús nos invita a obrar para la gloria de Dios, con el fin de agradar al Padre, que para eso mismo hemos sido creados. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia: «Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación». Éste es el sentido de nuestra vida y nuestro honor: agradar al Padre, complacer a Dios. Éste es el testimonio que Cristo nos dejó. Ojalá que el Padre celestial pueda dar de cada uno de nosotros el mismo testimonio que dio de su Hijo en el momento de su bautizo: «Éste es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mt 3,17).

La falta de rectitud de intención sería especialmente grave y ridícula si se produjera en acciones como son la oración, el ayuno y la limosna, ya que se trata de actos de piedad y de caridad, es decir, actos que —per se— son propios de la virtud de la religión o actos que se realizan por amor a Dios.

Por tanto, «cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial» (Mt 6,1). ¿Cómo podríamos agradar a Dios si lo que procuramos de entrada es que nos vean y quedar bien —lo primero de todo— delante de los hombres? No es que tengamos que escondernos de los hombres para que no nos vean, sino que se trata de dirigir nuestras buenas obras directamente y en primer lugar a Dios. No importa ni es malo que nos vean los otros: todo lo contrario, pues podemos edificarlos con el testimonio coherente de nuestra acción.

Pero lo que sí importa —¡y mucho!— es que nosotros veamos a Dios tras nuestras actuaciones. Y, por tanto, debemos «examinar con mucho cuidado nuestra intención en todo lo que hacemos, y no buscar nuestros intereses, si queremos servir al Señor» (San Gregorio Magno).

El Cristo en quien no creía la rescató de una vida de depresión crónica y tres intentos de suicidio


La periodista Milly Gualteroni publica en español su bestseller «Arrancada del abismo»

El Cristo en quien no creía la rescató de una vida de depresión crónica y tres intentos de suicidio

La vida de Milly Gualteroni no tenía la brillantez que aparentaban sus éxitos profesionales.

El Cristo en quien no creía la rescató de una vida de depresión crónica y tres intentos de suicidio

Grandes opinadores de medios de comunicación italianos no han ocultado su impresión ante el testimonio de conversión de Milly Gualteroni, su influyente compañera de profesión, celebrada periodista habitual de las páginas del Cosmopolitan o el Panorama y de los principales diarios nacionales, que disfrutaba de una sólida presencia en los círculos más glamurosos e influyentes de Milán.

Lo ha dejado por escrito en un libro electrizante, el relato y profundo en su aproximación a los males sufridos por ella y a los bienes recibidos de Dios al final de un recorrido vital atormentado. Arrancada del abismo. De los psicofármacos a la fe (Voz de Papel) acaba de publicarse en España tras agotar ya cuatro ediciones en Italia en menos de dos años.


Con una formación cosmopolita en Estados Unidos y Europa, especializada en Lengua y Literatura Inglesas, la fachada de esplendor de sus éxitos profesionales escondía un drama recurrente y muy temido por ella. Dos veces al año, en torno a los aniversarios de dos hechos que traumatizaron su juventud, sencillamente se hundía en una depresión devastadora que la destruía hasta el extremo. No había conseguido superar los efectos del suicidio de su hermano mayor en 1971, cuando ella tenía 13 años, y de su padre en 1975 cuando ella tenía 18.

Tres intentos de suicidio
Ya en su vida adulta, cuando caía la careta que se ponía en las tertulias políticas y los círculos sociales, aparecía esa realidad de la depresión y de los psicofármacos. Insomnnio, aislamiento, un recorrido de un psiquiatra a otro, de una estancia hospitalaria a otra a la búsqueda de un tratamiento que nunca fue eficaz pero implicaba un continuo trasiego de pastillas.

Intentó suicidarse tres veces a lo largo de unos años marcados por los fármacos y las terapias. Arrojándose a un río, por sobredosis... Sufría además inconscientemente la herida viva de una agresión sexual sufrida en el pasado que su psique había sepultado en un olvido aparente.

Y cuando su descenso a los infiernos parecía completo… irrumpió el Misterio, y esta mujer racionalista que ironizaba sobre la religión empezó a ser protagonista de sucesos impresionantes e inexplicables. Una Luz inesperada liberó su cuerpo y su alma. Y volvió la fe en Alguien que, de forma discreta y amorosa, nunca había dejado de tenderle la mano.

En algún caso, de forma casi literal, como cuando, en su primer intento de suicidio, se debatía por no ahogarse tras lanzarse a unas aguas donde no debía haber habido nadie para rescatarla, pero su instinto vital pidió socorro. O como cuando, en la cripta del Duomo de Milán, pudo poner nombre (Jesús) a una presencia amorosa que le llevaba a una paz desconocida, y al mismo tiempo a exigencias inasumibles para una persona alejada hasta entonces de Él. Las lágrimas que derramó entonces no fueron las lágrimas estériles a las que estaba acostumbrada, sino un impulso decisivo a un cambio de vida.

Tres impactos de la obra
Vittorio Messori, amigo personal de Milly, destaca el valor de estas confesiones en las que lo sobrenatural está muy presente en la vida de alguien que había ido rechazando paulatinamente a Dios desde su adolescencia: "Rosanna, mi mujer, y yo, que la conocemos personalmente muy bien, sabemos hasta qué punto es ajeno a ella la sospecha de ser una crédula visionaria... Su temperamento es positivista, alejado de cierta mística demasiado ilusoria... Si Milly se ha decidido a confesarlo todo, pero absolutamente todo, incluidos algunos episodios tan perturbadores como inexplicables, sin duda no es para sí misma, sino para los demás", explica el escritor, quien añade que "el misterio de lo sobrenatural tiene un papel decisivo en este relato conmovedor de deseo de muerte y de imprevista resurrección".


Milly Gualteroni, junto a monseñor Angelo Riva y Vittorio Messori en la presentación de Arrancada del abismo en Como.

"Es un mensaje positivo para todos", afirma el vaticanista Andrea Tornielli sobre estas páginas: "Para quien busca y para quien sufre del mismo mal oscuro. También para quien quiere enfrentarse con los dramas más profundos de la vida, que tienen que ver con los abismos del alma".

"Esta historia emocionante y realista se lee en un suspiro", confirma Antonia Arslan en Famiglia Cristiana: "Es el viento de Dios que irrumpe, susurrándole al oído, penetrando en sus defensas y sustituyendo la desesperación por esperanza y haciéndole descubrir la intensidad de su Amor".

Carismáticos y monasterios
El relato de Milly Gualteroni adquiere, tras la dureza de una vida de sufrimiento interior, el aire vibrante de una fe y una esperanza reconquistadas hace muy pocos años.

Arrancada del abismo es un expresivo título de significación espiritual que también refleja la mano que tiró de ella para salvarla de su primer intento de darse muerte. Es la historia de una salvación del alma, y también de una salvación de la mente por la salvación del alma.


Milly Gualteroni, durante la presentación de una vida de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación.

Milly, poco amiga -como recuerda su amigo Messori- de las manifestaciones expansivas de religiosidad, vivió sorprendentes historias en círculos carismáticos. Ha nutrido su reencontrada experiencia de fe en varios movimientos eclesiales. Y, como en las viejas historias de redención, tuvo sabios monjes cuyos buenos consejos seguir.

Es lo que hace más universal su experiencia, más allá de la concreta circunstancia de la depresión que ha superado. "De las tribulaciones y de un largo camino de errores ha nacido una persona nueva, en la que finalmente ha podido tomar forma mi verdadero ser", resume Gualteroni: "Porque, en el fondo, mi depresión era también una especie de des-personalización; la pérdida de mi verdadera identidad de Persona, la que puede crecer y madurar en el armonioso interactuar de cuerpo, mente y alma espiritual". Y ¿quién no puede decir que no necesita también esa armonía?

Fuente: Religión en Libertad

martes, 20 de junio de 2017

Santo Evangelio 20 de junio 2017


Día litúrgico: Martes XI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,43-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».


«Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial»
Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu 
(Terrassa, Barcelona, España)



Hoy, Cristo nos invita a amar. Amar sin medida, que es la medida del Amor verdadero. Dios es Amor, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Y el hombre, chispa de Dios, ha de luchar para asemejarse a Él cada día, «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,45). ¿Dónde encontramos el rostro de Cristo? En los otros, en el prójimo más cercano. Es muy fácil compadecerse de los niños hambrientos de Etiopía cuando los vemos por la TV, o de los inmigrantes que llegan cada día a nuestras playas. Pero, ¿y los de casa? ¿y nuestros compañeros de trabajo? ¿y aquella parienta lejana que está sola y que podríamos ir a hacerle un rato de compañía? Los otros, ¿cómo los tratamos? ¿cómo los amamos? ¿qué actos de servicio concretos tenemos con ellos cada día?

Es muy fácil amar a quien nos ama. Pero el Señor nos invita a ir más allá, porque «si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?» (Mt 5,46). ¡Amar a nuestros enemigos! Amar aquellas personas que sabemos —con certeza— que nunca nos devolverán ni el afecto, ni la sonrisa, ni aquel favor. Sencillamente porque nos ignoran. El cristiano, todo cristiano, no puede amar de manera “interesada”; no ha de dar un trozo de pan, una limosna al del semáforo. Se ha de dar él mismo. El Señor, muriéndose en la Cruz, perdona a quienes le crucifican. Ni un reproche, ni una queja, ni un mal gesto...

Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. La perfección la tenemos en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias. Haciendo lo que toca en cada momento, no lo que nos viene de gusto. La Madre de Dios, en las bodas de Caná de Galilea, se da cuenta de que los invitados no tienen vino. Y se avanza. Y le pide al Señor que haga el milagro. Pidámosle hoy el milagro de saberlo descubrir en las necesidades de los otros.

La exactriz erótica Claudia Koll se confiesa: «María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»


Esta católica devota habla ahora de la «dulzura y espíritu materno»

La exactriz erótica Claudia Koll se confiesa: «María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

Claudia Koll cuenta ahora por el mundo la acción de Dios en su vida

La exactriz erótica Claudia Koll se confiesa: «María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

De actriz de éxito protagonizando películas eróticas en Italia a devota católica que descubrió en la Iglesia la verdadera dimensión de la mujer. Claudia Koll, cuya conversión fue muy sonada, encontró en la Virgen un camino a seguir que le ha llevado a ser verdaderamente feliz. Cari Filii News relata el testimonio de conversión de esta conocida artista:

Claudia Koll fue una de las estrellas del cine erótico en Italia, muy rentable a inicios de los 90 del pasado siglo. Tenía la fama que le daban sus papeles, como en Cosí fan Tutte, del director Tinto Brassy, y conseguía mucho dinero por ellos. Sin embargo, existía en ella un vacío enorme que no lograba llenar ni con ese éxito ni con los hombres.

Fue en el 2000, año del gran jubileo, cuando esta actriz se convirtió y su vuelta a la Iglesia fue muy sonada debido a los papeles que había protagonizado en el pasado. En este cambio, la Virgen María ha sido fundamental, también antes de su conversión, pues aunque ella no lo supiera ya había una semilla en ella.

Devota de la Virgen de Medjugorje y Fátima
Koll es una devota de la Virgen de Medjugorje, donde ha peregrinado en varias ocasiones, pero Fátima y Lourdes también han sido parte importante para ella. “María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer, a expresar mejor mis cualidades femeninas: la dulzura y el espíritu materno”, aseguraba.

En la entrevista en Medjugorje que recoge Aleteia, Claudia Koll contó cómo la Virgen estuvo cerca de ella durante todo su proceso de conversión y cómo lo pudo sentir así. Y habla concretamente de una experiencia que vivió en este pequeño pueblo bosnio.

Su experiencia con la Virgen
“Es uno de esos momentos en los que todo se detiene. Vi que estaba lloviendo pero no sentía caer la lluvia sobre el paraguas. Es realmente una experiencia maravillosa sentir a la Virgen en el corazón. No se me ocurrió en absoluto buscar signos ni mirar al cielo. Creo que el encuentro tiene lugar dentro de uno”, contaba esta actriz de 52 años.


Claudia Koll explicaba también que la Virgen siempre estuvo con ella aunque no pudiera verla. “Siempre ha estado presente en mi vida, desde que nací. Cuando tenía ocho o diez años, no me acuerdo, vi una película sobre la Virgen de Fátima. Entonces comprendí que la Virgen no era una estatua, era una mujer”.

María, presente en su infancia
La actriz cuenta que en ese momento de su infancia quedó “realmente impresionada al ver que la Virgen había dado una tarea tan importante a los videntes”, niños como ella. “A través de la película sentí que la Virgen me habló de la belleza, la paz, la serenidad”, contaba. Al llegar a su casa hizo una oración en la que pidió a María que llevara ya con ella como hizo con Francisco y Jacinta.

“El Señor no respondió a esa oración pero creo que Él me quiere para dar testimonio de Él. Toda esta experiencia que he tenido me ha ayudado a entender la grandeza de la misericordia divina”.

Hija del Jubileo del 2000
Este proceso que se inicio en el 2000, ella se considera hija del Jubileo, un día en se encontraba desesperada y no sabía qué hacer. Y acabó entrando en una iglesia de Roma.

“Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: ‘Nada, soy una pecadora’. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar… Era la respuesta del Señor”, contaba esta mujer, tal y como recogía ReL en un reportaje.

“El Señor me invitaba a vivir sin miedo”
“Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado”, aseguraba

Ella se dio cuenta de que “el mundo del espectáculo me ha utilizado” y usa “nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas”.

“Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar”, concluía.

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 19 de junio de 2017

Santo Evangelio 19 de junio 2017


Día litúrgico: Lunes XI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».

«Pues yo os digo: no resistáis al mal»
Rev. D. Joaquim MESEGUER García 
(Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)


Hoy, Jesús nos enseña que el odio se supera en el perdón. La ley del talión era un progreso, pues limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo puedes hacer al prójimo lo que él te ha hecho a ti, de lo contrario cometerías una injusticia; esto es lo que significa el aforismo de «ojo por ojo, diente por diente». Aun así, era un progreso limitado, ya que Jesucristo en el Evangelio afirma la necesidad de superar la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la Cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

No obstante, el perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos impotentes o acomplejados. A menudo se ha confundido la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. No es eso. Poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien lo ha hecho, con un gesto pacífico pero decidido, la injusticia que ha cometido; es como decirle: «Me has pegado en una mejilla, ¿qué, quieres pegarme también en la otra?, ¿te parece bien tu proceder?». Jesús respondió con serenidad al criado insolente del sumo sacerdote: «Si he hablado mal, demuéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18,23).

Vemos, pues, cuál debe ser la conducta del cristiano: no buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar la violencia y manifestar la gracia divina a un mundo a menudo carente de gracia. San Basilio nos aconseja: «Haced caso y olvidaréis las injurias y agravios que os vengan del prójimo. Podréis ver los nombres diversos que tendréis uno y otro; a él lo llamarán colérico y violento, y a vosotros mansos y pacíficos. Él se arrepentirá un día de su violencia, y vosotros no os arrepentiréis nunca de vuestra mansedumbre».

El bebé nació muerto pero tras una llamada se produjo el milagro: la mística Itala Mela ya es beata


Apóstol de la Santísima Trinidad, sus escritos fascinaron al Papa

El bebé nació muerto pero tras una llamada se produjo el milagro: la mística Itala Mela ya es beata

Itala Mela fue beatificada el pasado 10 de junio


Itala Mela fue una parte importante del catolicismo italiano en la primera mitad del siglo XX y finalmente esta apóstol y mística de la Santísima Trinidad fue beatificada el pasado 10 de junio por el cardenal Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Sus escritos teológicos y sus visiones fascinaron a los principales líderes católicos de la época, incluidos Papas.

Pero si su vida fue fascinante, también lo ha sido el milagro por el que ha podido ser beatificada, tras rescatar de la muerte a un bebé recién nacido. Portaluz relata este milagro y los principales momentos de la vida de la nueva beata:

Hemorragia masiva y parto precipitado
Junto a su esposo, el cardiólogo Daniele Bertoli, la pediatra Francesca Colombani vivía el séptimo mes de embarazo cuando inesperadamente comenzó a sangrar la madrugada del 8 de febrero de 1999.

Tras ser ingresada al hospital de Sarzana (Italia) el ginecólogo, doctor Bernardini, decidió realizar de inmediato un parto por cesárea. Mientras le inyectaban anestesia epidural, Francesca padecía hemorragia masiva, las posibilidades de salvar a su bebé parecían escazas y el equipo médico agilizaba al máximo los procedimientos…



No daba señales de vida
Francesca y su esposo Daniele (imagen de arriba) que estaba con ella, alcanzaron a ver pasar ante sus ojos aquél diminuto cuerpo, de color gris, como un trapo, sin vida. El Test de Apgar en su escala de cero a diez para medir vitalidad, al minuto del nacimiento arrojaba índice cero. En estos casos se debe intentar revivir al bebé durante diez minutos y, si no hay reacción, el protocolo médico suele interrumpir las maniobras, ya sea porque el paciente está inequívocamente muerto o, si llegare a revivir, permanecería en un estado puramente vegetativo.

A los cinco minutos el índice continuaba en cero. Todo indicaba nula esperanza de vida para esa recién nacida. Fue entonces que la enfermera Diva Pellini, movida por una certeza espiritual irrefrenable, salió del lugar… mientras los médicos continuaban su trabajo de reanimación. Fueron apenas un par de minutos los que Pellini tardó en tomar el teléfono, marcar el número del Monasterio de las Clarisas de Sarzana y transmitir a una de las monjas la batalla por la vida que enfrentaba la recién nacida.

Las monjas, que iban precisamente a la capilla, decidieron a su vez pedir la ayuda mediadora de una venerable mujer, la italiana Itala Mela. Así, unidos en intención el cielo y la tierra, oraron con fervor a Dios.

La bebé tiene ahora 18 años
En el hospital tras diez minutos el índice de vitalidad de la niña seguía en cero. Pero al continuar reanimándola, de improviso mostró reacción y al evaluarla el índice se elevó a siete. Mostraba un mejor color de piel, ¡por fin respiraba y tenía frecuencia cardíaca!

Esa niña cuyo nombre es Erminia, tiene a la fecha 18 años de edad y el milagro que a ella le permitió vivir ha sido el fundamento para que el pasado 10 de junio la italiana Itala Mela, conocida como “la mística de Liguria”, fuera beatificada en La Spezia, su ciudad natal.

Itala Mela, del ateísmo a los altares, bajo el signo de la Trinidad


Nació Itala Mela en La Spezia -una pintoresca ciudad costera de la Liguria en Italia-, el 28 de agosto de 1904 como hija de Pasquino y Luigia,  ambos profesores y también conocidos por ser ateos. Sin embargo, desde que cumplió un año de edad hasta los 10 fue criada por sus abuelos. Gracias a ellos conoció de Dios, recibiendo la Primera Comunión y Confirmación poco antes de ser llevada por sus padres el año 1915, tras estallar la Primera Guerra Mundial.

"Señor, te seguiré hasta en la oscuridad, hasta la muerte"
Cinco años después, en 1920, falleció su pequeño hermano, Enrico, de tan solo nueve años de edad. El dolor de esta pérdida le marcó al punto de creer que Dios no existía; y se declaró por años atea… "Después de su muerte, nada", escribió Itala.

No duraría mucho este invierno del alma, pues en la fiesta de la Inmaculada Concepción del año 1922 fue visitada por Dios restaurando su fe que comenzó a cultivar con fervor y rigor en la formación. Ella misma cuenta en sus escritos que la frase “Señor, te seguiré hasta en la oscuridad, hasta la muerte”, se convirtió en su lema.

Ese mismo año finalizó con excelencia los estudios secundarios e ingresó a la Universidad de Génova para obtener una Licenciatura en Letras (se tituló en 1928). En esos años Itala fue una activa miembro de la Federación de Universitarios Católicos Italianos, donde conoció personas que en el tiempo serían líderes al servicio de Dios en la Iglesia… Giovanni Battista Montini (el futuro Papa Pablo VI); Alfredo Ildefonso Schuster (monje benedictino y luego Cardenal Arzobispo de Milán durante la Segunda Guerra Mundial); Divo Barsotti (sacerdote y teólogo) y Agostino Gemelli (franciscano fundador y primer rector de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán), fueron algunas de esa figuras.

Visiones de la Santísima Trinidad
Pero Itala Mela también sería instrumento de Dios para fortalecer a la Iglesia… el 3 de agosto de 1928 estando en oración, se le permitió ver algo que ella narra como un “haz de luz” en el tabernáculo de la iglesia del Seminario en Pontremoli. Sería la primera de varias visiones que fortalecerían su amor por la Santísima Trinidad y reflexión mística sobre el misterio de Dios.


Tras aquél primer evento extraordinario partió a Milán, eligió como confesor al sacerdote, doctor en derecho canónico, Adriano Bernareggi; iniciando así un camino hacia la consagración laical a Dios como oblata benedictina, coronado el 4 de enero de 1933 en la iglesia de San Pablo Extramuros (Roma) al tomar los cuatro votos benedictinos: pobreza, castidad, obediencia y estabilidad. Pero Itala –marcada por sus visiones- tomó un quinto voto: el compromiso de difundir la verdad de la "inhabitación" de la Santísima Trinidad en el alma… "ayudando a los bautizados, especialmente a los sacerdotes y religiosos, a restaurar la vitalidad que esta certeza otorga a la vida cristiana", escribiría más tarde Itala, quien tomó además por nombre, "María de la Trinidad".

Pío XII, sorprendido y fascinado con su clarividencia
En abril de 1941, fiel a ese quinto voto, presentó al Papa Pío XII un “Memorial”, escrito aceptado con gratitud por el Pontífice donde esta excepcional mujer concentra sus visiones del misterio de la Santísima Trinidad y vínculo con la Virgen María, como espiritualidad de una futura familia sacerdotal de vida eremítica. Los cronistas vaticanos de la época señalan que al conocer ese Memorial, Su Santidad se mostró sorprendido "por tanta luz, tanta humildad y tan profundamente enraizada en la tradición cristiana."

María de la Trinidad, falleció en gracia de Dios el 29 de abril de 1957; sus restos fueron trasladados a la catedral de La Spezia en 1983. El 14 de diciembre de 2015 Papa Francisco autorizó la publicación del decreto del milagro atribuido a su intercesión. La ceremonia de beatificación presidida por el enviado papal, cardenal Angelo Amato, tuvo lugar en La Spezia el pasado 10 de junio de 2017.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 18 de junio de 2017

Santo Evangelio 18 de junio 2017


Día litúrgico: Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo (A) (Segundo domingo después de Pentecostés)

Texto del Evangelio (Jn 6,51-58): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». 

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».


«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre»
Mons. Agustí CORTÉS i Soriano Obispo de Sant Feliu de Llobregat 
(Barcelona, España)



Hoy, todo el mensaje que hemos de escuchar y vivir está contenido en “el pan”. El capítulo sexto del Evangelio según san Juan refiere el milagro de la multiplicación de los panes, seguido de un gran discurso de Jesús, uno de cuyos fragmentos escuchamos hoy. Nos interesa mucho entenderle, no sólo para vivir la fiesta del “Corpus” y el sacramento de la Eucaristía, sino también para comprender uno de los mensajes centrales de su Evangelio. 

Hay multitudes hambrientas que necesitan pan. Hay toda una humanidad abocada a la muerte y al vacío, carente de esperanza, que necesita a Jesucristo. Hay un Pueblo de Dios creyente y caminante que necesita encontrarle visiblemente para seguir viviendo de Él y alcanzar la vida. Tres clases de hambre y tres experiencias de saciedad, que corresponden a tres formas de pan: el pan material, el pan que es la persona de Jesucristo y el pan eucarístico. 

Sabemos que el pan más importante es Jesucristo. Sin Él no podemos vivir de ninguna manera: «Separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Pero Él mismo quiso dar de comer al hambriento y, además, hizo de ello un imperativo evangélico fundamental. Seguramente pensaba que era una buena manera de revelar y verificar el amor de Dios que salva. Pero también quiso hacerse accesible a nosotros en forma de pan, para que, quienes aún caminamos en la historia, permanezcamos en ese amor y alcancemos así la vida.

Quería ante todo enseñarnos que hemos de buscarle y vivir de Él; quiso demostrar su amor dando de comer al hambriento, ofreciéndose asiduamente en la Eucaristía: «El que coma este pan vivirá para siempre» (Jn 6,58). San Agustín comentaba este Evangelio con frases atrevidas y plásticas: «Cuando se come a Cristo, se come la vida (…). Si, pues, os separáis hasta el punto de no tomar el Cuerpo ni la Sangre del Señor, es de temer que muráis».

Así vive un joven su vida como ermitaño: «En el silencio revivo el corazón humillado de Cristo»


El padre Jerónimo Fernández vive en la sierra de Córdoba

Así vive un joven su vida como ermitaño: «En el silencio revivo el corazón humillado de Cristo»

Este eremita lleva una vida intensa de oración que alimenta con el silencio

Así vive un joven su vida como ermitaño: «En el silencio revivo el corazón humillado de Cristo»

En un mundo lleno de ruido y que vive a una velocidad frenética todavía hay personas que intentan seguir a Cristo desde el silencio. Viviendo en el mundo pero sin ser del mundo. El cardenal Sarah lleva tiempo defendiendo la importancia del "silencio" y los ermitaños viven este espíritu de silencio, oración y adoración mostrando al mundo una guia necesaria.

No son muchos y en España son muy pocos. Uno de ellos es el padre Jerónimo Fernández, erémita en la sierra cordobesa y que explica su vida a Alfa y Omega.

Son las 4:30 horas de la mañana en Córdoba, en el parque natural de la sierra de Hornachuelos. Ahora hace calorcito, pero la tierra andaluza engaña porque, contra todo pronóstico, en invierno alcanza temperaturas bajo cero. Hora de levantarse para Jerónimo Fernández, quien dedicará las tres próximas horas a rezar maitines, laudes, hora intermedia y lectio divina en su pequeño eremitorio.

"Vivo en medio de la nada"
"Termino a las 7:30 horas, que es cuando salgo para celebrar la Eucaristía con las monjas", explica a Alfa y Omega, durante una larga conversación. "Como ves me encanta hablar. ¡Ese es el milagro de mi vocación, porque lo último que buscaba era el aislamiento!", explica divertido, con su marcado acento andaluz.

El padre Jerónimo, uno de los tres eremitas que hay en la provincia cordobesa, vive en medio de la nada, en una pequeña aldea formada por diez personas y las 15 carmelitas descalzas del convento de Nuestra Señora de la Sierra.

Sierra de Hornachuelos, en Córdoba

"Este lugar está tocado por Dios. Fue fundado por un discípulo de san Juan de Ávila y después, en el año 1955, estuvo aquí santa Maravillas de Jesús", afirma. Además de la Eucaristía diaria, "tengo la suerte de poder ayudar a las monjas espiritualmente", aunque, reconoce, pasa poco tiempo fuera de su ermita. 

"A las 9:15 horas ya estoy de vuelta a mi soledad. Rezo sexta y después tengo tiempo de trabajo y estudio. Cuido de mi huerto, hago rosarios… además, me formo en Teología Moral y el obispo me pidió que colaborase en la Delegación de las Causas de los Santos". Pero, "¿sabes lo que me pasa cuando me pongo a trabajar en las causas de los mártires? Que me pongo a llorar a lágrima viva y no hay manera de terminar".

"Yo me lo guiso, yo me lo como"
Después del rezo de intermedia y la visita al Santísimo en su pequeño oratorio, es la hora de cocinar con los frutos de la tierra, "que salen directamente de mi huertito. Yo me lo guiso, yo me lo como, y además tengo que decir que soy un cocinero excepcional", asegura. Ahora toca descansar un poco después del madrugón, hasta las 16 horas, "donde venero al Santísimo durante dos horas".

Eso sí, mens sana in corpore sano, así que la hora de paseo por la naturaleza forma parte de su día a día, "que si no, acabo loco perdío", bromea. Una pequeña colación, el rezo de completas y a las 21:30 horas llega la hora de dormir en su celda.

Así se completa un día entero en la vida de un eremita, la vocación de "mayor intimidad del hombre con Cristo", asegura Alberto José González, delegado de Vida Consagrada de la diócesis de Córdoba. "Es una llamada muy poco conocida, pero a la vez muy rica, singular y personal. Pone de relieve el valor perenne del silencio y tiene el matiz que no hay que olvidar de los primeros siglos de la Iglesia, del combate espiritual en el desierto". 

"El eremita está llamado a una lucha personal contra el pecado y el demonio en el desierto". Para el delegado cordobés, esta vida "que no se conoce, que no valora nadie, revive el silencio del corazón humillado de Cristo en un momento en el que vivimos aferrados a una fiebre de estadísticas y resultados".


El padre Jerónimo en compañía del obispo Sarah

Un necesario discernimiento
Lejos de la imagen típica del ermitaño, Jerónimo no es un anciano de barba blanca y larga. De hecho no lleva ni barba –aunque sí hábito gris–, le faltan meses para cumplir los 40 años y hasta hace cinco era sacerdote diocesano de Córdoba. "Pero sentí una llamada dentro de la llamada y aquí estoy", señala.

"Mediante la meditación me di cuenta de que el Señor me pedía una vida de mayor entrega, así que compartí con mi director espiritual y mi obispo el deseo de abrazar una vida en soledad. Me quería consagrar de modo exclusivo para Él".

Aunque una decisión tan importante "había que discernirla bien. Uno no se puede hacer ermitaño y punto", máxime en este momento de la vida de la Iglesia en la que "escasean las vocaciones". Pero "yo veía constantemente cómo el Señor me pedía oración por mis hermanos sacerdotes y por la Iglesia. Y surgió esta inquietud, la de ser un sacerdote que viva la vida por otros sacerdotes. Conozco bien sus miserias, porque yo soy uno de ellos, así que me entrego por ellos".

El tiempo de discernimiento dio paso a la convicción: "El Señor escoge almas por pura misericordia, para que estando junto a Él una vida pueda ser fecunda en medio de la Iglesia".

Fuente: Religión en Libertad