jueves, 30 de marzo de 2017

Santo Evangelio 30 de Marzo 2017


Día litúrgico: Jueves IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,31-47): En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado.

»Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres. Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. 

»Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».


«Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido»
Rev. D. Miquel MASATS i Roca 
(Girona, España)


Hoy, el Evangelio nos enseña cómo Jesús hace frente a la siguiente objeción: según se lee en Dt 19,15, para que un testimonio tenga valor es necesario que proceda de dos o tres testigos. Jesús alega a favor suyo el testimonio de Juan el Bautista, el testimonio del Padre —que se manifiesta en los milagros obrados por Él— y, finalmente, el testimonio de las Escrituras.

Jesucristo echa en cara a los que le escuchan tres impedimentos que tienen para reconocerle como al Mesías Hijo de Dios: la falta de amor a Dios; la ausencia de rectitud de intención —buscan sólo la gloria humana— y que interpretan las Escrituras interesadamente.

El Santo Padre Juan Pablo II nos escribía: «A la contemplación del rostro de Cristo tan sólo se llega escuchando en el Espíritu la voz del Padre, ya que nadie conoce al Hijo fuera del Padre (cf. Mt 11,27). Así, pues, se necesita la revelación del Altísimo. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse en actitud de escuchar».

Por esto, hay que tener en cuenta que, para confesar a Jesucristo como verdadero Hijo de Dios, no es suficiente con las pruebas externas que se nos proponen; es muy importante la rectitud en la voluntad, es decir, las buenas disposiciones. 

En este tiempo de Cuaresma, intensificando las obras de penitencia que facilitan la renovación interior, mejoraremos nuestras disposiciones para contemplar el verdadero rostro de Cristo. Por esto, san Josemaría nos dice: «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. —Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios...—Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!».

Viuda de 48 años: la CNT la torturó 4 meses porque se negaba a entregar una lista de cristianos


Viuda de 48 años: la CNT la torturó 4 meses porque se negaba a entregar una lista de cristianos


El cardenal Amato durante la beatificación de los mártires de Almería mencionó a la beata Carmen Godoy

Viuda de 48 años: la CNT la torturó 4 meses porque se negaba a entregar una lista de cristianos


En la beatificación de los llamados "mártires de Almería" de este pasado 25 de marzo de 2017 figuran 115 personas: 95 sacerdotes, 18 laicos hombres y 2 mujeres. Una de las mujeres era la joven gitana Emilia la Canastera, cuya historia contamos aquí y aquí. La otra mujer era Carmen Godoy Calvache, viuda de 48 años. 

Eran dos mujeres de vidas muy distintas que nunca se conocieron en vida. La joven gitana era pobre, acababa de dar a luz y hacía pocos meses que conocía la fe cristiana. Carmen Godoy, en cambio, sabía lo que era criar dos hijos, había sido una gran gestora y administradora de las riquezas de su tía y desde niña había sido cristiana devota y comprometida. 

Pero su muerte es asombrosamente parecida: a ambas las mantuvieron presas, las torturaron y las mataron por negarse a delatar a otros cristianos. La joven gitana se negó a delatar quién era la catequista que en prisión la inició en la fe. Carmen Godoy se negó a entregar la lista de cristianos que habían colaborado con ella en la reconstrucción de la parroquia de la Inmaculada de Adra (Almería), quemada por los anarquistas en 1933. Pero las torturas contra Carmen fueron más numerosas, crueles y ensañadas, un catálogo del horror.

El cardenal resume las torturas
El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en la misa de beatificación en la ciudad de Almería el sábado 25 de marzo, resumió así las torturas: “Las milicianas se divertían torturándola y haciéndole pasar hambre y sed. Fue herida con un puñal, medio ahogada en el mar y, la última noche del año 1936, después de ser maltratada y mutilada en el pecho, fue enterrada aún viva”. 

La realidad detallada es a la vez más hermosa y más terrible. Más hermosa, porque Carmen Godoy fue una cristiana entregada a ayudar a los pobres y hacer el bien durante muchos años. Más terrible, porque las torturas fueron más que las rápidamente descritas por el cardenal. 

Adra, una ciudad con industria... y anticlericales
Carmen Godoy Calvache nació el 12 de septiembre de 1888 en Adra, un puerto pesquero de Almería que vivía desde hacía años ya un intenso proceso de industrialización. En Adra se pescaban sardinas, boquerones, lubinas y doradas, y contaba con fábricas de azúcar y fundición de plomo. En los años 30 contaría también con fábricas conserveras. En este entorno industrial los socialistas, comunistas y, sobre todo, anarquistas, creaban sus redes radicalmente anticlericales y de odio a lo cristiano. 

En la parroquia de la Inmaculada fue bautizada Carmen. Ya de niña destacaba por su devoción. Al crecer, se responsabilizó de apoyar el culto al Santísimo Sacramento. En 1916, con veintisiete años, se casó con Antonio Coromina Bignati. El sacerdote que les casó, el párroco Luis Eduardo López y Gascón, sería también mártir dos décadas después. Sus dos primeras hijas murieron al nacer. Después llegó en 1919 el pequeño Antonio y, en 1925, ya viuda, su último hijo, Juan. 

Una gestora eficaz y generosa
Así, quedaba viuda a los 37 años, con un bebé y un niño de 7 años. Su tía, Emilia Godoy de Navia, que era rica, la acogió en su casa. Carmen demostró ser una buena administradora y gestora de los bienes familiares, y al mismo tiempo era generosa con los necesitados. El proceso de beatificación constata que era justa en los salarios para los trabajadores y que además cubría los gastos médicos de las familias de empleados que enfermaban. 

De vez en cuando había temporadas de hambre entre los pescadores: en esas etapas, Carmen organizaba repartos de pan.

Esto molestaba a varios sectores: a algunos acomodados, porque los dejaba en mal lugar. Y a las asociaciones y grupos revolucionarios, porque dificultaba la revolución y entorpecía la predicación del dogma marxista de la "lucha de clases". Hubo momentos en los que activistas fueron a apedrear su casa, pero ello nunca cesó su actividad caritativa. 


  En un lienzo de 2013 sobre los mártires de Adra,
se recuerda a Carmen Godoy con un pan, por sus
repartos de alimentos durante las épocas de hambruna

En 1933, al proclamarse la II República en España, los anticlericales incendiaron la parroquia de la Inmaculada en Adra. Carmen, siempre buena organizadora, coordinó a los católicos para recoger donativos y reparar los destrozos. Los anticlericales, con los anarquistas de la CNT al frente, enseguida la señalaron como líder de los católicos de la ciudad. 

Empieza la Guerra: aunque huyó, la fueron a buscar
En julio de 1936 empezó la Guerra Civil española y Almería quedó en la zona republicana. Sabiendo que los anarquistas la tenían en el punto de mira, Carmen, sus hijos (de 17 y 11 años) y su tía Emilia huyeron a Madrid. Pero los anarquistas de Adra fueron a buscarla a la capital. A su tía Emilia la encerraron en un psiquiátrico donde murió por malos tratos. 

A Carmen la encierran en su propia casa de Adra, que la CNT había ocupado y había convertido en sede de su Comité.

Empezarán así 4 meses de torturas. Los anarquistas quieren que ella entregue la lista de personas que ayudaron a financiar la reparación de la parroquia que ellos quemaron. Las personas que donaron dinero al templo serán consideradas "enemigas del pueblo". Más aún, no solo la amenazan a ella, sino también a sus hijos. 

Carmen veía claro que con esa lista los anarquistas matarían a muchas más familias cristianas en Adra. Y respondió: “Yo tengo la maleta preparada para la eternidad, podéis hacer conmigo y con mis hijos lo que queráis, pero la lista no os la entrego”.

Torturas insistentes, cada vez más crueles
La lista de torturas, infligidas además en su propia casa, durante 4 meses, ofende a cualquier sentido humano: 

- La dejaron sin alimentar
- Le daban para beber solo su propia orina
- Impedían que pudiera asearse, la obligaban a vivir entre sus propios excrementos
- La mantenían desnuda para humillarla más 
- Aunque normalmente la vigilaban milicianas (tan o más crueles que los milicianos varones) hacían venir a milicianos varones para mirarla, burlarse y humillarla
- Un testigo aseguró que la exhibían desnuda en una jaula
- En cierta ocasión, introdujeron a un disminuído psíquico esperando que la violara
- El 1 de septiembre le clavaron una puñalada en el pecho para debilitarla; tardaría mucho en recuperse de ella
- En una fría noche de noviembre la arrastraron al puerto y la sumergieron en agua helada; al día siguiente los torturadores comentaban los gritos de la mujer entre burlas, en las tabernas de Adra 
- Buscaron a su hermano Ramón, lo apuñalaron y luego lo fusilaron; se encargaron de decírselo a Carmen, para que abandonase toda esperanza de ser rescatada

La noche final, violación y asesinato
Finalmente, en la última noche de 1936, quizá como "fiesta de fin de año" y hartos de que ella no revelara ningún nombre, la subieron en un vehículo y la llevaron a la carretera de La Curva, donde uno de sus verdugos la violó. Después, ya pasada la medianoche, la llevaron a la Albufera de Adra, cavaron una fosa ante ella, le dieron varios golpes con la azada en la cabeza y la enterraron, al parecer aún viva.

Solo después de la Guerra podría ser recuperado su cuerpo y enterrado en el Cementerio Municipal. Hoy se la recuerda junto a otros mártires de Adra en la parroquia de la población.

Lo que dice la Causa General
Copiamos a continuación la documentación de la Causa General sobre ella, recogida en 1940.

“Entre todos los asesinatos perpetrados por los rojos merece destacarse el de Doña Carmen Godoy Calvache cuya señora se encontraba residiendo en Madrid a cuya capital fueron en su busca los elementos rojos de Adra por orden del ya citado Comité revolucionario y trasladada a este pueblo desde aquella capital; siendo encerrada en calidad de presa en la casa de su propiedad que había sido incautada por el repetido comité y era el local donde éste se había instalado".

"Que en una de las dependencias de la citada casa y en lugar visible para el público se instaló una jaula en la cual fue encerrada la Doña Carmen Godoy Calvache completamente desnuda, siendo constantemente víctima del escarnio y el ultraje no sólo de los miembros del Comité, siendo también de cuantos elementos rojos acudían al citado lugar".

"Que no contentos con ello la perversidad de los elementos marxistas antes citados llegó al extremo de encerrar en la citada jaula juntamente con la referida señora y también desnudo, a un imbécil del lugar, ya fallecido, apellidado Checa (…)".

"Que como persona más directamente encargada de la vigilancia de la referida señora doña Carmen, figuraba una miliciana afiliada a la CNT de la que sólo sabe que se llama Adelina y de la que tiene noticias que ha sido condenada por los Consejos de Guerra y que en la actualidad se encuentra cumpliendo condena en una prisión de mujeres".

"Que la referida doña Carmen Godoy permaneció en tan triste situación, víctima de constantes ultrajes y malos tratos hasta que por orden del repetido Comité revolucionario de Adra fue asesinada en el mes de Diciembre del año mil novecientos treinta y seis, diciéndose en el pueblo que la crueldad de los asesinos llegó al extremo de enterrar viva a la referida señora".

"Que la Doña Carmen Godoy Calvache era una señora dignísima y bondadosa que hacía mucha caridad a los necesitados, creyendo el que relata que el encono que los marxistas le tenían era debido a la acentuada religiosidad de la doña Carmen Godoy, persona muy afecta a la Causa”.

[Declaración del testigo: Antonio Ortiga Hita, director de la Azucarera de Adra y condenado por alta traición a la República y espionaje (Almería, 11-12-1940).AHN, Causa General. Tomo I, Nº 172. El presunto autor del crimen, por su parte, confesaba que después de matar a Ramón Godoy, “dieron muerte a una señora de esta, llamada Doña Carmen Godoy Calvache, a la que después de toda clase de vejaciones y violarla, en su presencia hicieron la zanja para enterrarla y con una pala dieron varios golpes y la lanzaron dentro, enterrándola sin saber si era viva o muerta”. Se reserva su identidad por respetar la privacidad del que fue concejal y dirigente de la CNT de esa localidad (Adra, 23-1-2940. AHN, Causa General de Almería. Tomo I. Folio 1283.)]

miércoles, 29 de marzo de 2017

Santo Evangelio 29 de Marzo 2017


Día litúrgico: Miércoles IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,17-30): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo» Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. 

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace Él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 

»En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado».


«En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna»
Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas 
(Girona, España)



Hoy, el Evangelio nos habla de la respuesta que Jesús dio a algunos que veían mal que Él hubiese curado a un paralítico en sábado. Jesucristo aprovecha estas críticas para manifestar su condición de Hijo de Dios y, por tanto, Señor del sábado. Unas palabras que serán motivo de la sentencia condenatoria el día del juicio en casa de Caifás. En efecto, cuando Jesús se reconoció Hijo de Dios, el gran sacerdote exclamó: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia, ¿qué os parece?» (Mt 26,65).

Muchas veces, Jesús había hecho referencias al Padre, pero siempre marcando una distinción: la Paternidad de Dios es diferente si se trata de Cristo o de los hombres. Y los judíos que le escuchaban le entendían muy bien: no era Hijo de Dios como los otros, sino que la filiación que reclama para Él mismo es una filiación natural. Jesús afirma que su naturaleza y la del Padre son iguales, aun siendo personas distintas. Manifiesta de esta manera su divinidad. Es éste un fragmento del Evangelio muy interesante de cara a la revelación del misterio de la Santísima Trinidad.

Entre las cosas que hoy dice el Señor hay algunas que hacen especial referencia a todos aquellos que a lo largo de la historia creerán en Él: escuchar y creer a Jesús es tener ya la vida eterna (cf. Jn 5,24). Ciertamente, no es todavía la vida definitiva, pero ya es participar de la promesa. Conviene que lo tengamos muy presente, y que hagamos el esfuerzo de escuchar la palabra de Jesús, como lo que realmente es: la Palabra de Dios que salva. La lectura y la meditación del Evangelio ha de formar parte de nuestras prácticas religiosas habituales. En las páginas reveladas oiremos las palabras de Jesús, palabras inmortales que nos abren las puertas de la vida eterna. En fin, como enseñaba san Efrén, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de vida.

Thomas Clements encontró en Dios la verdadera libertad que él buscaba en la fiesta, las drogas y el alcohol


Thomas Clements cuenta cómo halló libertad y alegría real en la fe

Drogas, fiesta, alcohol, lo que veía en MTV, nada le hacía feliz... pero un día decidió ir a misa

Thomas Clements encontró en Dios la verdadera libertad que él buscaba en la fiesta, las drogas y el alcohol

Drogas, fiesta, alcohol, lo que veía en MTV, nada le hacía feliz... pero un día decidió ir a misa

Thomas Clements tenía todo lo que hoy en día el pensamiento dominante considera necesario para ser feliz. Él se consideraba “libre” y por ello hacía lo que quería. Era una persona con aparente éxito que vivía en Florida en una casa a pie de playa. Era joven e independiente, montaba fiestas por lo que era popular en su entorno. Además tenía dinero y la noche era su hábitat, en la que el alcohol y las drogas eran algo habitual.

“Básicamente tenía todo lo que se dice que es necesario para la verdadera felicidad y la plenitud”, afirma este joven estadounidense. Pero sólo había un problema: pese a tener todo lo supuestamente necesario para ser feliz, “yo estaba totalmente deprimido”, confiesa.

Unos referentes que prometían la felicidad
El estilo de vida que vendían los medios, el cine, el mundo de la música y la cultura, que tanto él como millones de jóvenes imitaban se le vino abajo. No era más que una apariencia que no se sostenía pero no fue consciente de ello hasta que tocó fondo.

“Buscaba todo aquello en lo que crecí creyendo que me haría feliz: el placer, el disfrute, el estilo de vida rockstar de los iconos que como un joven adolescente vi en MTV y en las películas”, cuenta en su testimonio publicado en Ignitum Today.


Thomas era joven y vivía en Destin, junto al mar, volcado en la fiesta, el alcohol y las drogas

Su lema era: "haz lo que te apetezca"
Movido por estos referentes culturales su lema era que “la gente debe ser capaz de hacer lo que quiera siempre y cuando no hagas daño a los demás”. Y por ello, Thomas hizo suyo este impulso de “haz lo que te apetezca” aunque su deseo estuviera por delante de las personas que le rodeaban y pudiera dañarlas. Y así vivía, fiestas, alcohol, drogas, “sin restricciones internas o externas, hice lo que quise, cuando quise”.

Un "círculo vicioso"
Esta vida, sin embargo, “no me llevaba a la felicidad y plenitud que se me había prometido”. Y es que como el mismo Thomas relata, “cuanto más elegía servirme a mí mismo, más deprimido estaba. Y cuanto más deprimido me volvía, más me servía a mí mismo”. Era en definitiva, “un círculo vicioso” formado por “vicios muy reales” del que no conseguía salir.

Este círculo comenzó poco a poco a resquebrajarse cuando dejó la casa en la que vivía para trasladarse a un apartamento en otra ciudad. En ese momento se dio cuenta de que “todo lo que intentaba en mi búsqueda de la felicidad me dejaba más vacío”.

Su primer contacto con Dios
Por ello, le dio una pequeña oportunidad a Jesucristo, del que le habían hablado de niño y en su adolescencia. Esa noche, recuerda, “sentí  algo lo suficientemente grande como para poder traspasar las puertas de una iglesia católica y asistir a misa el domingo”.

Ese domingo fue a misa “y las cosas empezaron a ir hacia arriba”. Pero su conversión no fue inmediata, sino que fue un proceso largo en el que tuvo que ir liberándose de esos ídolos que le habían esclavizado durante años.

Conoció a Jesús pero quiso moldearlo a su manera
“Pensaba que yo podía seguir haciendo lo que quisiera mientras yo amara a Jesús. Mi incomprensión de Jesús y de lo que es el amor me llevaría por un camino que era sorprendentemente similar al que yo creía haber dejado atrás”, relata Thomas.

El verdadero cambio en su vida
En definitiva, se había acercado a la Iglesia pero seguía siendo presa del relativismo pues pensaba que “estaba libre de las reglas que otros me imponían” pues en el fondo consideraba que lo que la Iglesia decía era para coartar su libertad. “Creía que sin estas reglas podría ser feliz, que conocía a Jesús y que Él no establecería reglas para mí que no fueran para ser feliz”.

Tardó en darse cuenta del error en el que vivía. Y el egoísmo siguió liderando su vida aunque la apariencia fuera diferente. Y tras problemas con los estudios acabó finalmente llegando  a una universidad católica. Precisamente ahí empezó a entender que Dios era otra cosa y que la felicidad no era hacer lo que uno quería sino lo que Dios quería.

La obediencia, la verdadera libertad
Thomas Clements recuerda feliz como en ese momento asistió "a una clase de Teología en la que aprendí que la Iglesia no era como lo que mucha gente dice que es. Además, al rezar el Rosario todos los días, asistir a la misa diaria, tener conversaciones filosóficas y teológicas con los demás, y leer las palabras de los santos, aprendí que Dios quería que lo amara y mostrara mi amor por él a través de la obediencia”.

De este modo, este joven empezó a sacrificar esa “libertad” mal entendida y la vida que llevaba por la obediencia a la Iglesia. “Fui siguiendo estas instrucciones y finalmente encontré lo que siempre había deseado: Jesús. No sólo una idea de él, sino una relación personal, una verdadera amistad. Mis días estaban llenos de milagros, mi vida estaba siendo puesta de nuevo ante mis ojos”.

En la actualidad, además de su profesión como docente, Thomas también hace apostolado a través de la música cristiana

Obedeciendo pudo dejar los vicios que le esclavizaban
La conversión se había producido pero no hacia un dios hecho a medida sino hacía el Dios que realmente da la felicidad. La fecha la tiene marcada a fuego en su memoria: 24 de abril de 2007. “Con la ayuda del Espíritu Santo, finalmente renuncié a mi mortífero círculo vicioso”, afirma, y desde entonces “dejé de beber y drogarme”.

Mirando su historia, Thomas Clements confiesa que “pensé que tenía todo en la playa, pero en realidad no tenía nada. Al renunciar a lo que yo pensaba que era todo, realmente gané todo. Todavía vuelvo a la playa de Destin de vacaciones, pero nunca volveré a una vida sin Jesús. Nada podría ser peor que una vida sin Jesús. Lo sé por experiencia”.

Ahora es profesor de Religión y padre de tres hijos
Thomas acabó estudiando Teología en el Southern Catholic College, y los completó en la Universidad Franciscana de Steubenville, considerada como la más católica del mundo. Y actualmente es profesor de Religión y Teología en un instituto. Está casado y es padre de tres hijos, mostrando a los jóvenes su experiencia de que la verdadera libertad pasa por la obediencia.

martes, 28 de marzo de 2017

Santo Evangelio 28 de Marzo 2017


Día litúrgico: Martes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,1-3.5-16): Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. 

Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla». Él le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: ‘Tómala y anda?’». Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor». El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.


«Jesús, viéndole tendido (...), le dice: ‘¿Quieres curarte?’»
Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch 
(Salt, Girona, España)


Hoy, san Juan nos habla de la escena de la piscina de Betsaida. Parecía, más bien, una sala de espera de un hospital de trauma: «Yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos» (Jn 5,3). Jesús se dejó caer por allí.

¡Es curioso!: Jesús siempre está en medio de los problemas. Allí donde haya algo para “liberar”, para hacer feliz a la gente, allí está Él. Los fariseos, en cambio, sólo pensaban en si era sábado. Su mala fe mataba el espíritu. La mala baba del pecado goteaba de sus ojos. No hay peor sordo que el que no quiere entender. 

El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. «¿Quieres curarte?» (Jn 5,6), le dice Jesús. Hacía tiempo que luchaba en el vacío porque no había encontrado a Jesús. Por fin, había encontrado al Hombre. Los cinco pórticos de la piscina de Betsaida retumbaron cuando se oyó la voz del Maestro: «Levántate, toma tu camilla y anda» (Jn 5,8). Fue cuestión de un instante.

La voz de Cristo es la voz de Dios. Todo era nuevo en aquel viejo paralítico, gastado por el desánimo. Más tarde, san Juan Crisóstomo dirá que en la piscina de Betsaida se curaban los enfermos del cuerpo, y en el Bautismo se restablecían los del alma; allá, era de cuando en cuando y para un solo enfermo. En el Bautismo es siempre y para todos. En ambos casos se manifiesta el poder de Dios por medio del agua.

El paralítico impotente a la orilla del agua, ¿no te hace pensar en la experiencia de la propia impotencia para hacer el bien? ¿Cómo pretendemos resolver, solos, aquello que tiene un alcance sobrenatural? ¿No ves cada día, a tu alrededor, una constelación de paralíticos que se “mueven” mucho, pero que son incapaces de apartarse de su falta de libertad? El pecado paraliza, envejece, mata. Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura de espíritu. Tú y yo podemos ser paralíticos sempiternos, o portadores e instrumentos de luz.

Hizo el Camino de Santiago en sotana y fue un imán: ahora así «pesca almas» con éxito en la ciudad


Pasea con una cruz y un Rosario y mucha gente se le acerca a pedir ayuda

Hizo el Camino de Santiago en sotana y fue un imán: ahora así «pesca almas» con éxito en la ciudad

Con su crucifijo y su rosario, y ataviado con su sotana, el padre Carney recorre las calles de la ciudad

Hizo el Camino de Santiago en sotana y fue un imán: ahora así «pesca almas» con éxito en la ciudad

Sotana, sombrero de teja, un rosario en una mano y un gran crucifijo en otra. Esta estampa podría estar sacada de cualquier pueblo o ciudad en los años 30 del pasado siglo pero este es el día a día del padre Lawrence Carney, que recorre así las calles del estado de Misuri (Estados Unidos) evangelizando o “pescando almas”, como a él le gusta decir.

Su objetivo es claro: evangelizar a tiempo y a destiempo. Y para ello lleva más de tres años paseando por el casco urbano de Saint Joseph y otras ciudades rezando el Rosario y compartiendo el Evangelio con los que se encuentra y con los que se acercan a él tras observar su vestimenta clerical ya tan poco frecuente.

Este sacerdote ordenado en la diócesis texana de Wichita explica por qué lo hace: “Es lo que hizo Nuestro Señor. Muchas personas me ven y les mueve el venir a mí y hablar”.

Todo comenzó haciendo el Camino de Santiago
Pero este apostolado que completa con la sotana no le vino a la cabeza de cualquier manera sino que todo se debe a su experiencia haciendo la peregrinación del Camino de Santiago.

Durante 32 días recorrió el padre Carney el norte de España para llegar a la tumba del apóstol. Y eligió hacer esta peregrinación descartando la ropa deportiva o el tradicional traje de calle eclesiástico optando por usar la sotana. Durante todos esos días que peregrinó habló durante con más de 1.000 personas que se le acercaban.


Los beneficios de la sotana
“Hay algo misterioso en la sotana que actúa como un imán, atrayendo a la gente hacia ti. Es un sacramental que tiene una bendición especial que el traje no tiene”, afirma este sacerdote, tal y como recoge el semanario Our Sunday Visitor.

Una vez de vuelta a Estados Unidos se preguntó si lo que le había sucedido en el Camino de Santiago funcionaría en su país. De este modo, Lawrence Carney se puso de nuevo la sotana y como armas un Rosario y un crucifijo de gran tamaño, salió a pasear por las calles de la ciudad mientras rezaba y hablaba con la gente. Y él mismo asegura que los resultados son “fenomenales”. Tanto es así que ya lleva años haciéndolo.

Frutos palpables y concretos
Una amiga suya, Irene DiPietro ha sido testigo de estos ‘paseos’ del padre Carney y afirma que “fue hermoso y sorprendente. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, se acercaban a él e inmediatamente comenzaban a hablar con él acerca de sus problemas. Las adolescentes y mujeres jóvenes lloraban por cosas que sucedían en su vida. Era como si ellos pensaran que él era Dios caminando por la Tierra”.

Estos paseos le han granjeado como consecuencia muchos amigos. Como un hombre que al verle bajó de su gran coche y le preguntó qué estaba haciendo. “Estoy pescando”, le dijo, y a continuación le colocó el Rosario alrededor del cuello. Ambos rieron, hablaron durante horas y en estos años se han hecho amigos. Ahora él está en proceso de conversión al catolicismo.

Otro caso es el del encuentro con un hombre que luego le reveló que era un sacerdote ortodoxo griego que había dejado el ministerio activo tras divorciarse. Incluso mostró al padre Carney la casulla y el misal griego que utilizaba. “Tenemos que ayudarle a volver a decir misa para que Dios pueda venir a la Tierra a través de las manos de un cura más”, fue lo que dijo este sacerdote católico.


Sin miedo a las burlas
A pesar de los frutos de este ministerio, no le faltan las burlas de los viandantes pero él lo ve como una oportunidad para rezar la Medalla Milagrosa y encomendarse a la Virgen.

El padre Carney considera necesario hacer visible a Cristo y a su Iglesia y por ello cree que hay que salir a la calle ya sea sólo o con otro compañero sacerdote. Al principio muchos sacerdotes eran reacios a apoyarle pero poco a poco han ido cambiando de opinión.

Y por ello anima a todos los sacerdotes a salir a la calle y hacerse presentes. “El rezo del Rosario en las calles no es algo de lo que nosotros, los sacerdotes, debamos tener miedo. Va  a tener grandes beneficios espirituales en nuestras vidas y en nuestras parroquias”.

Su sueño de crear una comunidad contemplativo-evangelizadora
Su sueño pasa además por poder establecer algún día los Canónigos Regulares de San Martín de Tours, una comunidad religiosa basada en la forma de vida que actualmente lleva. Sería una comunidad semi-contemplativa, basada en la regla de San Agustín y una “mezcla entre monje y apóstol”. Oración y misa por la mañana y por las tardes los monjes de dos en dos saldrían a la calle para llevar a la gente a la Iglesia.

El padre Carney es un defensor de la misa según el modo extraordinario

Mientras tanto, el padre Carney atiende a como capellán a una orden de monjas tradicionales, las benedictinas de María, Reina de los Apóstoles. Todos los días visita la comunidad, celebra con ellas misas según el Rito Extraordinario, confiesa a las religiosas que se lo piden y les ofrece una guía espiritual. Y por las tardes realiza su misión por las calles.

Así se forjó su vocación
Lawrence Carney se crio en una familia católica muy devota en Wichita y asistió a un colegio católico. Y un día cuando aún era muy niño les visitó un sacerdote redentorista. Todavía recuerda que éste le hizo entrega de una estampa de la Virgen del Perpetuo Socorro y le dijo: “Si alguna vez necesitas ayuda pídesela a la Virgen”.

Veinte años más tarde, cuando empezaba a discernir su vocación al sacerdocio, Lawrence acudió a aquella misma sala en la que recibió esta estampa, que ahora era una capilla de adoración perpetua.

“Recuerdo vivamente donde este redentorista se paró y nos habló acerca de la Virgen. Su cara estaba en mismo lugar en el que estaba ahora el Santísimo Sacramento”, recuerda el ahora sacerdote.

Él vio este signo como un mensaje claro de que debía ser sacerdote. Y finalmente fue ordenado en 2007. Ahora su misión es ser “pescador de hombres”.

lunes, 27 de marzo de 2017

Santo Evangelio 27 de Marzo 2017


Día litúrgico: Lunes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 4,43-54): En aquel tiempo, Jesús partió de Samaría para Galilea. Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria. Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde Él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis». Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo». Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive».

Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre». El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.


«Jesús partió de Samaría para Galilea»
Rev. D. Ramon Octavi SÁNCHEZ i Valero 
(Viladecans, Barcelona, España)


Hoy volvemos a encontrar a Jesús en Caná de Galilea, donde había realizado el conocido milagro de la conversión del agua en vino. Ahora, en esta ocasión, hace un nuevo milagro: la curación del hijo de un funcionario real. Aunque el primero fue espectacular, éste es —sin duda— más valioso, porque no es algo material lo que se soluciona con el milagro, sino que se trata de la vida de una persona.

Lo que llama la atención de este nuevo milagro es que Jesús actúa a distancia, no acude a Cafarnaúm para curar directamente al enfermo, sino que sin moverse de Caná hace posible el restablecimiento: «Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo’. Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive’» (Jn 4,49.50).

Esto nos recuerda a todos nosotros que podemos hacer mucho bien a distancia, es decir, sin tener que hacernos presentes en el lugar donde se nos solicita nuestra generosidad. Así, por ejemplo, ayudamos al Tercer Mundo colaborando económicamente con nuestros misioneros o con entidades católicas que están allí trabajando. Ayudamos a los pobres de barrios marginales de las grandes ciudades con nuestras aportaciones a instituciones como Cáritas, sin que debamos pisar sus calles. O, incluso, podemos dar una alegría a mucha gente que está muy distante de nosotros con una llamada de teléfono, una carta o un correo electrónico.

Muchas veces nos excusamos de hacer el bien porque no tenemos posibilidades de hacernos físicamente presentes en los lugares en los que hay necesidades urgentes. Jesús no se excusó porque no estaba en Cafarnaúm, sino que obró el milagro.

La distancia no es ningún problema a la hora de ser generoso, porque la generosidad sale del corazón y traspasa todas las fronteras. Como diría san Agustín: «Quien tiene caridad en su corazón, siempre encuentra alguna cosa para dar».

No te acuerdes Señor de mi pecado





Si me desechas tú, Padre amoroso,
¿a quién acudiré que me reciba?
Tú al pecador dijiste generoso
que no quieres su muerte, ¡oh Dios piadoso!,
sino que llore y se convierta y viva.
Cumple en mí la palabra que me has dado
y escucha el ansia de mi afán profundo,
no te acuerdes, Señor, de mi pecado;
piensa tan sólo que en la cruz clavado
eres, Dios mío, el Redentor del mundo. 
Amén.

domingo, 26 de marzo de 2017

Santo Evangelio 16 de Marzo 2017


Día litúrgico: Domingo IV (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 9,1-41): En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo. 

Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?». El respondió: «No lo sé». 

Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?». Él respondió: «Que es un profeta». 

No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él». 

Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera. 

Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece».


«Vete, lávate»
Rev. D. Joan Ant. MATEO i García 
(La Fuliola, Lleida, España)


Hoy, cuarto domingo de Cuaresma —llamado domingo “alegraos”— toda la liturgia nos invita a experimentar una alegría profunda, un gran gozo por la proximidad de la Pascua.

Jesús fue causa de una gran alegría para aquel ciego de nacimiento a quien otorgó la vista corporal y la luz espiritual. El ciego creyó y recibió la luz de Cristo. En cambio, aquellos fariseos, que se creían en la sabiduría y en la luz, permanecieron ciegos por su dureza de corazón y por su pecado. De hecho, «No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista» (Jn 9,18).

¡Cuán necesaria nos es la luz de Cristo para ver la realidad en su verdadera dimensión! Sin la luz de la fe seríamos prácticamente ciegos. Nosotros hemos recibido la luz de Jesucristo y hace falta que toda nuestra vida sea iluminada por esta luz. Más aun, esta luz ha de resplandecer en la santidad de la vida para que atraiga a muchos que todavía la desconocen. Todo eso supone conversión y crecimiento en la caridad. Especialmente en este tiempo de Cuaresma y en esta última etapa. San León Magno nos exhorta: «Si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días de Cuaresma nos invitan a hacerlo de manera más urgente».

Sólo una cosa nos puede apartar de la luz y de la alegría que nos da Jesucristo, y esta cosa es el pecado, el querer vivir lejos de la luz del Señor. Desgraciadamente, muchos —a veces nosotros mismos— nos adentramos en este camino tenebroso y perdemos la luz y la paz. San Agustín, partiendo de su propia experiencia, afirmaba que no hay nada más infeliz que la felicidad de aquellos que pecan.

La Pascua está cerca y el Señor quiere comunicarnos toda la alegría de la Resurrección. Dispongámonos para acogerla y celebrarla. «Vete, lávate» (Jn 9,7), nos dice Jesús… ¡A lavarnos en las aguas purificadoras del sacramento de la Penitencia! Ahí encontraremos la luz y la alegría, y realizaremos la mejor preparación para la Pascua.

1. Kerigma primero. El pecado y la muerte

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó»


«Conoció a Dios y se hizo amiga suya», explica su biógrafo, Martín Ibarra Benlloch

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó»

No se conserva ninguna fotografía de Emilia, que vivió toda su vida en una cueva de Tíjola, en Almería.

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó»

Ese sábado serán beatificados 115 mártires de la diócesis de Almería, víctimas de las milicias del Frente Popular durante la Guerra Civil española. Son 95 sacerdotes o religiosos y 20 laicos, y entre estos últimos destaca, por sus particulares circunstancias, la gitana Emilia Fernández Rodríguez, conocida como La Canastera.

Una bella joven de 22 años, casada desde hacía uno y embarazada, que vivía en las cuevas de Tíjola consagrada a su trabajo con la estameña, que no se había visto envuelta en polémica política alguna, que dio a luz poco antes de morir y cuyo único delito fue haber aprendido a rezar en prisión y negarse a delatar a quien le había enseñado a hacerlo. Fue en las postrimerías de la contienda, el 25 de enero de 1939.

Sobre ella ha escrito un documentado libro Martín Ibarra Benlloch, doctor en Historia, que ha sido profesor en las universidades de Navarra y Zaragoza y vinculado a la Pastoral Gitana a raíz de sus investigaciones sobre otro mártir gitano, Ceferino Giménez Malla, El Pelé, beatificado en 1997, fusilado en 1936 en la diócesis de Barbastro.



Martín Ibarra Benlloch sostiene en sus manos su libro sobre La persecución religiosa en la diócesis de Barbastro-Monzón (1931-1941).

-¿Por qué la Iglesia considera mártir a Emilia La Canastera, si no fue asesinada? 
-Emilia es una mártir de los sufrimientos. Han sido beatificadas muchas personas por esto, desde la Revolución Francesa. También españoles. Hay decenas de obispos y sacerdotes de la Europa del Este y de Asia que lo han sido y lo son de la misma forma.

-¿Por qué fue detenida?
-Emilia y su marido fueron detenidos por una razón más o menos política. Juan Cortés era prófugo. Emilia intentó hacerlo pasar por ciego. Hasta ahí, una historia cualquiera.
Pero Emilia descubre la fe en la cárcel. Aprende a rezar en la cárcel. Siente la alegría de la fe y no la oculta.

-¿Cómo fue ese descubrimiento de la fe?
-Conoció a quien sería su catequista, Dolores del Olmo, que había sido detenida varias veces. Era muy valiente. Arropó a Emilia desde que llegó. Le enseñó a rezar, le explicó cosas. Bautizó a su hija.

-¿Cómo era Emilia?
-Era una joven guapa, alegre y trabajadora. Pero no conocía a Dios. En la cárcel lo conoce y se convierte en amiga suya.


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-¿Por qué en su libro la denomina "mártir del rosario"?
-El rezo del rosario por las tardes le llama la atención. Todas las presas están hambrientas y sucias... pero con serenidad, paz, alegría y confiando en Dios. Emilia quiso ser como ellas. Lo aprendió todo poco a poco. Que Jesús nació en una cueva... como ella. Que había nacido pobre... como ella. Luego escucha hagiografías. Le interesa escuchar. No sabe leer.

-¿A tal extremo llegó la persecución religiosa bajo el Frente Popular, que habrían matado a la catequista solo por haber enseñado a rezar a su compañera de celda?
-La celadora Pilar Salmerón era agente del SIM [Servicio de Información Militar, controlado por los comunistas] y buscaba detener a colaboradoras del Socorro Blanco [organización femenina carlista creada en 1933 para apoyo de los militantes tradicionalistas perseguidos]. Era también anticristiana, al igual que su esposo en los últimos años.
Pilar busco que Emilia dejara de rezar, que no se notara. Dios estaba prohibido, ya no existía. Y debía delatar a su catequista que era, de seguro, colaboradora del enemigo.
Le propuso grandes ventajas: más comida y bebida, y que escribiría solicitando la libertad de su marido, preso en la prisión almeriense del Ingenio.

-Y ella no cedió, a pesar de estar embarazada...
-Emilia no accede. La conducen a una celda donde está sola, con frío y humedad, y pasa más hambre. Se le niega la asistencia médica y farmacéutica. Da a luz en medio de grandes hemorragias. Todo esto no doblega su voluntad, aunque días después muere.

-¿La torturaron?
-Hay muchos ejemplos de crueldad y torturas. El día en que ingresan a Emilia en el hospital de Almería, lo hizo otro a quien habían dado una paliza. Dos milicianos controlaron que estuviera siempre solo y sin consuelo. Se prohibió que le atendiera una enfermera de su pueblo. Algo parecido sucede con Emilia, que muere sola en el Hospital.

-¿Qué fue de Lola, Dolores Olmo Serrano, su catequista?
-Al terminar la guerra salió de la cárcel y testificó ese mismo año contra Pilar Salmerón, contando entre otros el caso de Emilia.

-¿Y la hija que tuvo Emilia en prisión?
-Al morir Emilia el 25 de enero de  1939, su hija Ángeles fue llevada a un establecimiento benéfico. Se le perdió el rastro.

-¿Cómo es que La Canastera no sabía rezar nada?
-Emilia fue bautizada el día de su nacimiento. No recibió instrucción religiosa ni hizo la primera comunión. Algo frecuente entre gitanos. Sin embargo, tenían un sincero cariño a la Virgen y a Jesús crucificado. A su manera.

-¿Cómo vivía esa devoción?
-Ella era devota de la Virgen como todos los de Tíjola. Veía las procesiones. Festejaban a la Virgen en agosto y en septiembre en las fiestas... 

-El de Emilia es entonces un caso como los que cuenta San Alfonso María de Ligoria en Las glorias de María: la Virgen siempre agradece y devuelve el más mínimo gesto de amor a ella...
-La Virgen, que es madre, llevó a Emilia hasta su Hijo. En el rosario rezamos el Padrenuestro, la única oración que Dios nos ha enseñado. Cuando se lee el Nuevo Testamento, aparece que todos perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús. Es así. Para todos, y por supuesto también para los gitanos.

-¿Cómo fueron sus últimos días en prisión?
-Emilia subió en la cárcel los escalones que la condujeron al cielo. Descubrió la amistad con payas. Descubrió la Iglesia de las catacumbas. Descubrió que Dios era Padre y ella hija. Acepto su voluntad y fue fiel en la prueba. Perseveró en su embarazo, aunque le costara la vida. Fue leal a su fe, a su catequista. Fue agradecida.

-¿Cuál era el nivel de instrucción religiosa de los gitanos en aquella época?
-Nuestro pueblo cristiano ha tenido una escasa instrucción religiosa. El pueblo gitano, menos todavía. Ha habido mucha labor caritativa y de capacitación. Pero escasa evangelización. No se ha hablado de Dios y los gitanos, pueblo religioso, se han pasado a los evangelistas.

-¿Puede esperarse un retorno a la Iglesia de muchos de ellos por intercesión de estos santos mártires?
-El martirio es un elemento esencial del cristianismo y por ello de la Iglesia. Los mártires nos ayudan mucho en la evangelización y reevangelización.


-Aparte de Emilia y de Ceferino Giménen Malla, El Pelé, ¿hay algún otro caso de beatificación en curso?
-Queda pendiente la beatificación de Juan Ramón Gil Torres, de la diócesis de Orihuela, de 49 años, fusilado por su devoción católica el 22 de septiembre de 1936.

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Pincha aquí para leer el artículo de Jorge López Teulón en ReL sobre Emilia La Canastera, publicado en diciembre de 2015.

sábado, 25 de marzo de 2017

Santo Evangelio 25 de Marzo 2017


Día litúrgico: 25 de Marzo: La Anunciación del Señor

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». 

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


«Alégrate, llena de gracia»
Dr. Johannes VILAR 
(Köln, Alemania)



Hoy, en el «alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28) oímos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María (segunda frase del arcángel Gabriel). Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones. Se llama así: "keharitoméne", «llena de gracia» (saludo del Ángel).

Quizás con 15 años y sola, María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad. San Bernardo suplicaba: «Se te ofrece el precio de nuestra Redención. Seremos liberados inmediatamente, si tú dices sí. Todo el orbe está a tus pies esperando tu respuesta. Di tu palabra y engendra la Palabra Eterna». Dios espera una respuesta libre, y "La llena de gracia", representando a todos los necesitados de Redención, responde: "génoitó", hágase! Desde hoy ha quedado María libremente unida a la Obra de su Hijo, hoy comienza su Mediación. Desde hoy es Madre de los que son uno en Cristo (cf. Gal 3,28). 

Benedicto XVI decía en un interview: «[Quisiera] despertar el ánimo de atreverse a decisiones para siempre: sólo ellas posibilitan crecer e ir adelante, lo grande en la vida; no destruyen la libertad, sino que posibilitan la orientación correcta. Tomar este riesgo —el salto a lo decisivo— y con ello aceptar la vida por entero, esto es lo que desearía trasmitir». María: ¡he aquí un ejemplo!

Tampoco San José queda al margen de los planes de Dios: él tiene que aceptar recibir a su esposa y dar nombre al Niño (cf. Mt 1,20s): Jesua, "el Señor salva". Y lo hace. ¡Otro ejemplo!

La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo. Y la lglesia canta: «La Palabra Eterna toma hoy carne por nosotros». Su obra redentora —Navidad, Viernes Santo, Pascua— está presente en esta semilla. Él es Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is 7,15). ¡Alégrate humanidad! 

Josef Mayr-Nusser, casado, padre de un bebé, mártir y ahora beato


Josef Mayr-Nusser, casado, padre de un bebé, mártir y ahora beato

Alzó la mano y gritó: «General, no puedo jurar fidelidad a Hitler, mi fe y conciencia lo impiden»

Josef Mayr-Nusser en su boda - al año después de nacer su bebé fue reclutado a la fuerza por el ejército alemán

Alzó la mano y gritó: «General, no puedo jurar fidelidad a Hitler, mi fe y conciencia lo impiden»


El Santo Padre puso como ejemplo para los padres en el reciente día de San José al italo-alemán Josef Mayr-Nusser, beatificado el sábado 18 de marzo en Bolzano, en el Tirol italiano, de donde era natural.

“Padre de familia y exponente de la Acción Católica, murió mártir porque se negó a adherirse al nazismo y decidió ser fiel al Evangelio. Por su gran sentido moral y espiritual constituye un modelo para los fieles laicos, en especial para los que son padres”.

Una zona de Italia de población germanohablante
Josef Mayr-Nusser (www.josef-mayr-nusser.it) nació el 27 de diciembre de 1910 en Maso Nusser (Nusserhof) en Piani di Bolzano. En esa época, la inmensa mayoría de los habitantes de esta zona del norte de Italia eran germanohablantes y aún hoy lo son un 25%.

Desde muy pequeño, sus padres le inculcaron a él y a su hermano una profunda fe católica. Tras terminar sus estudios en la escuela de negocios, trabajó como contable en Bolzano, y de forma autodidacta estudiaba también teología y astronomía, dos temas que le apasionaban. 

Interés por los más desfavorecidos
Durante sus estudios, se interesó profundamente por los trabajos de Frédéric Ozanam, escritor laico francés y fundador de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Se unió como laico a ellas a los 22 años, y sería el presidente de su sección en Bolzano en 1937.


La localidad del Bolzano se encuentra en la región sur del Tirol

En esta etapa de su vida, Josef prestó un gran servicio a los pobres, no solo humano, sino espiritual. Se afanó de forma constante en alimentar a los pobres, remarcando la importancia de acompañarlos  "durante al menos 10-15 minutos", como dice en una carta enviada a los miembros de la asociación.

En 1934 asumió el liderazgo de la  Acción Católica de la diócesis de Trento, aceptando la invitación del Papa Pío XII a acrecentar sus actividades pastorales. Ya antes había sido el responsable de la sección de jóvenes de lengua alemana de Acción Católica en la zona.

Se casó con Hildegard Straub en 1942 y un año después, en 1943 tuvieron a su único hijo, Alberto.

Los alemanes reclutan a la fuerza en el Tirol
Cuando la Italia fascista se rindió septiembre de 1943, el ejército alemán asumió el control completo del Sur de Tirol y reclutó a la fuerza a sus habitantes jóvenes de lengua alemana. Josef Mayr-Nusser fue llamado a filas y enviado a Prusia, en Alemania, contra su voluntad, para ingresar en las SS.

Sin embargo,  a un día de la ceremonia oficial de ingreso, se negó a jurar fidelidad a Hitler, y menos en un juramento que usaba el nombre de Dios. La fórmula que le exigían decía:  «Juro a ti, Adolf Hitler, Führer y canciller del Reich, fidelidad y valor; prometo solemnemente a ti y a los superiores designados por ti fidelidad hasta la muerte; que Dios me asista». 

Tras la ocupación alemana, el ejército nazi comenzó a reclutar soldados italianos

Franz Treibenreif, uno de sus compañeros, cuenta que Josef levantó la mano y gritó: “ General, no puedo prestar juramento a Hitler en nombre de Dios. No puedo hacerlo porque mi fe y mi conciencia me lo impiden”. Era el 4 de octubre de 1944. 

Josef Mayr-Nusser había crecido en la fe leyendo las cartas de Santo Tomás Moro, el mártir que dijo al morir "muero buen servidor del Rey, pero antes, de Dios".  Consideraba que el nazismo y el servicio a Hitler era completamente incompatible con su conciencia como católico. 

Josef fue inmediatamente arrestado y acusado de traición y derrotismo.

Valor frente a la adversidad
Desde su lugar de instrucción, en Prusia, escribió varias cartas a su familia. “La urgencia de dar testimonio es ya inevitable; son dos mundos que chocan entre sí. Mis superiores me han demostrado con toda claridad que rechazar y odiar son posturas que un católico jamás debería adoptar", afirmaba en una de ellas. "Es mejor perder la vida que abandonar el camino del deber”.

Durante el juicio, fue trasladado a Danzig. Tras medio año de espera durante el cual sus amigos le intentaron convencer sin éxito para que se retractase de sus palabras, fue condenado a morir en el campo de concentració de Dachau. En su traslado a este campo, murió de disentería. En el momento de su fallecimiento solo poseía un rosario y una biblia.


Josef acompañado de su esposa Hildegard y su hijo Alberto

En una ocasión, otro de sus compañeros llamado Hans Karl Neuhauser dijo a Josef que él no creía que Dios le pidiese no prestar juramento a Hitler. Ante esto, Josef respondió: “Si nadie tiene el valor de decir que no está de acuerdo con la visión de los nazis, nada cambiará jamás”.

En 1993 se inició su proceso de beatificación en Bolzano. 24 años después este padre de familia, querido y admirado por los habitantes de la región tirolesa del sur, es beato. Su ejemplo como laico excepcional y firme en la fe ha perdurado hasta nuestros días.


  Un momento de la ceremonia de beatificación del 18 de marzo

La asociación de Ciencias Políticas del Tirol del sur le homenajeó en 2013 nombrándole personalidad del año. Sus restos descansan tras este 18 de marzo en la catedral de Bolzano.

Lea más historias de Iglesia y Nazismo aquí

viernes, 24 de marzo de 2017

Santo Evangellio 24 de Marzo 2017


Día litúrgico: Viernes III de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mc 12,28b-34): En aquel tiempo, uno de los maestros de la Ley se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos». 

Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.


«No existe otro mandamiento mayor que éstos»
Rev. D. Pere MONTAGUT i Piquet 
(Barcelona, España)



Hoy, la liturgia cuaresmal nos presenta el amor como la raíz más profunda de la autocomunicación de Dios: «El alma no puede vivir sin amor, siempre quiere amar alguna cosa, porque está hecha de amor, que yo por amor la creé» (Santa Catalina de Siena). Dios es amor todopoderoso, amor hasta el extremo, amor crucificado: «Es en la cruz donde puede contemplarse esta verdad» (Benedicto XVI). Este Evangelio no es sólo una autorrevelación de cómo Dios mismo —en su Hijo— quiere ser amado. Con un mandamiento del Deuteronomio: «Ama al Señor, tu Dios» (Dt 6,5) y otro del Levítico: «Ama a los otros» (Lev 19,18), Jesús lleva a término la plenitud de la Ley. Él ama al Padre como Dios verdadero nacido del Dios verdadero y, como Verbo hecho hombre, crea la nueva Humanidad de los hijos de Dios, hermanos que se aman con el amor del Hijo.

La llamada de Jesús a la comunión y a la misión pide una participación en su misma naturaleza, es una intimidad en la que hay que introducirse. Jesús no reivindica nunca ser la meta de nuestra oración y amor. Da gracias al Padre y vive continuamente en su presencia. El misterio de Cristo atrae hacia el amor a Dios —invisible e inaccesible— mientras que, a la vez, es camino para reconocer, verdad en el amor y vida para el hermano visible y presente. Lo más valioso no son las ofrendas quemadas en el altar, sino Cristo que quema como único sacrificio y ofrenda para que seamos en Él un solo altar, un solo amor.

Esta unificación de conocimiento y de amor tejida por el Espíritu Santo permite que Dios ame en nosotros y utilice todas nuestras capacidades, y a nosotros nos concede poder amar como Cristo, con su mismo amor filial y fraterno. Lo que Dios ha unido en el amor, el hombre no lo puede separar. Ésta es la grandeza de quien se somete al Reino de Dios: el amor a uno mismo ya no es obstáculo sino éxtasis para amar al único Dios y a una multitud de hermanos.

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca



El autor de «El secreto del Padre Pío» la escribe tras la eutanasia a DJ Fabo

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca
Antonio Socci ha consagrado dos libros a su hija Caterina.

Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca

A finales de febrero Italia se vio sacudida por una fuerte polémica por la insistencia de Fabio Antoniani, conocido como DJ Fabo, en que se le aplicase la eutanasia. Al final lo consiguió desplazándose hasta Suiza. Tenía 39 años y se encontraba tetrapléjico y ciego tras un accidente de moto en 2014.

Con motivo de este caso, utilizado por el lobby pro-eutanasia en favor de su legalización, el escritor y periodista Antonio Socci escribió en su blog personal una reflexión en forma de carta dirigida a su hija Caterina, quien desde hace ocho años lucha por sobrevivir tras resucitar de una crisis cardiaca y quedar dañados algunos de sus órganos.


Caterina Socci estaba a punto de terminar la carrera cuando tuvo un incidente cardiaco normalmente mortal.

"El poder que dirige los medios hace propaganda de la muerte, no de la vida por la cual tú estás luchando. Pero jamás nos rendiremos", titulaba Socci su escrito.

El milagro de una resurrección
El 12 de septiembre de 2009, Caterina, que tenía entonces 24 años y se iba a licenciar en Arquitectura doce días después, se desplomó en su piso de estudiante en Florencia poco antes de cenar. El corazón se paró y dejó de respirar. Mientras sus padres, Antonio y Alessandra, llegaban a la carrera desde Siena, los servicios de emergencia intentaron reanimar a la joven. Sin éxito. Posteriormente se descubriría que no padecía malformación congénita alguna, ni medió causa vírica o toxicológica. 

Pero el corazón había dejado de latir, y Caterina llevaba hora y media muerta cuando llegó hasta su lado el sacerdote Andrea Bellandi, asistente espiritual de los universitarios de Comunión y Liberación en la capital de la Toscana.


Andrea Bellandi, testigo directísimo de lo que le pasó a Caterina hora y media después de morir.

Aunque los médicos le dijeron que por su vida ya no cabía rezar, él lo hizo. Y a la tercera avemaría del rosario, surgió lo que Socci no duda en calificar de "milagro": "El corazón empezó de repente a latir de nuevo. Un latido fuerte, regular, no signos débiles como suele suceder tras una desfibrilación. La tensión arterial se normalizó súbitamente. Dos hechos científicamente inexplicables. Porque mi hija estaba muerta. Muerta".

Le quedaron secuelas. Pero hoy Caterina camina por sí sola, razona, escucha y comprende, se conmueve, ríe, llama a sus padres por su nombre y pelea cada jornada para cumplir su programa de rehabilitación y alcanzar un día el mayor grado de normalidad que le permitan sus lesiones.

O luchar por la vida, o luchar por la muerte
Antonio Socci, periodista, vaticanista, escritor (en España ha publicado El secreto del Padre Pío), no ha podido dejar de plasmar esta experiencia en dos libros sobre su hija: Caterina. Diario di un padre nella tempesta [Catalina. Diario de un padre en la tempestad] y Lettera a mia figlia. Sull'amore e la vita nel tempo del dolore [Carta a mi hija. Sobre el amor y la vida en el tiempo del dolor].

Y ahora retoma esos duros momentos para iluminar ante la opinión pública el caso de DJ Fabo, entenebrecido por los partidarios de la cultura de la muerte.

"Querida Caterina", le dice: "Hace unos días escribiste en tu página de Facebook, bajo tu sonriente foto: La vida siempre es bellísima. Y después las palabras del Salmo 138: Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente… Sé que estás triste por Fabiano, este hermano nuestro por el que rezamos y del que todos hablan. Rezar por él es un modo de amarle; pero nadie invita a rezar por él, porque se piensa que ya todo ha terminado y sólo se trata de pedir leyes que permitan en Italia lo que ya se hace en otras partes".

Pero, "¿acaso hay alguien que pida leyes e intervenciones públicas en favor de quien desea vivir y curarse?", se pregunta tras reproducir titulares de diversos medios urgiendo a legalizar la eutanasia: "Por desgracia, la vida de muchos que como tú, Caterina, luchan por vivir y sanar no sacude nuestro país".

"Y, sin embargo, tu fuerza, tu fe y tu valentía son una luz que ilumina a todos los que te conocen. Cuántos jóvenes como tú hemos conocido durante esta aventura nuestra… ¿Quién pide leyes para sostener su lucha? ¿Y quién defiende a los más pequeños e indefensos que no tienen voz?", lamenta.



Héroes desconocidos de la cultura de la vida: Paola Bonzi ha salvado diecisiete mil niños de morir abortados.

Socci recuerda a personajes como "esa gran mujer que es Paola Bonzi, del Centro de Ayuda a la Vida de la Clínica Mangiagalli, que ha salvado a más de diecisiete mil niños (y diecisiete mil madres) del aborto?".

O a "los muchos médicos, rehabilitadores o voluntarios que luchan para arrancar estos ámbitos dramáticos de la existencia del sufrimiento, la enfermedad o la muerte. Nosotros conocemos a muchos y sabemos que es precisamente este 'no rendirse' lo que ha hecho avanzar la medicina a lo largo de los siglos".

La Iglesia inventó los hospitales
Más adelante, en su carta Antonio recuerda un hecho histórico olvidado: "Esta mañana tu madre te ha leído un artículo en el que se explica cómo surgieron los hospitales: literalmente, fueron inventados por los cristianos. Es un bien recordarlo en estas horas en las que, en los periódicos, los cristianos son presentados como sádicos que quieren que las personas sufran".

Así, "fue un Papa que se llamaba como Fabiano, en los años de la persecución, alrededor del año 240, quien instituyó los primeros servicios de acogida. Y el Concilio de Nicea del año 325, el primero después del Edicto de Constantino, obligó a las iglesias a tener xenodoquios, los primeros hospitales donde su curaba a todo tipo de enfermos. A partir de entonces florecieron los hospitales que, durante la Edad Media, fueron construidos como catedrales. Ya no se abandonó a los enfermos, como se hacia en la Antigüedad, sino que fueron considerados carne de Cristo".

De hecho, el Anuario Estadístico de la Iglesia recoge en 2014 la existencia de 116.060 estructuras sanitarias católicas en el mundo, entre ellas uno de los hospitales más grandes del sur de Italia: la Casa Alivio del Sufrimiento, fundada por el Padre Pío.



Socci se queja de que incluso los pastores de la Iglesia hayan dejado de hablar del carácter pasajero, pero decisivo para la vida eterna, de nuestra vida terrenal.

O como dos ejemplos más que cita Antonio: "¿Quién habla de los cientos de religiosas y misioneros que están viviendo en leproserías -nosotros tenemos amigos así- para cuidar a los más olvidados en los lazaretos del mundo? No son sólo las religiosas de Madre Teresa, hay muchos otros. ¿O quien habla -por referirnos a un caso de nuestro país- de la historia que hemos descubierto en Bolonia hace unos años (la Bolonia del siglo XX) en la que decenas y decenas de religiosas jóvenes, después de la Primera Guerra Mundial, se ocuparon voluntariamente de los enfermos de tuberculosis en un hospital a las afueras de la ciudad, contrayendo la enfermedad que causó la muerte de un gran número de ellas?".

"Precisamente quien ha abrazado la cruz y ha exaltado el valor infinito del sufrimiento humano es quien más ha buscado aliviar el sufrimiento de sus hermanos", continúa Socci: "Porque es desde la piedad y la compasión de Jesús, que curaba a todos, como los cristianos han aprendido a abrazar y a ocuparse de sus hermanos que sufren. Fue en los hospitales inventados por los cristianos (como las universidades) donde nació esta medicina que ha derrotado a tantas enfermedades. El cristianismo ha sido la verdadera Ilustración".

Una "ley para la muerte", sostiene Socci, es solo "un atajo que hace ahorrar dinero". Y se queja de que los "quince minutos al año que los medios se ocupan de la muerte" sea "para reivindicar del Estado una ley para la muerte".

Estamos aquí de paso, la auténtica Vida es la otra 
"Nadie se pregunta nunca sobre el sentido de la vida y sobre el misterio de nuestro destino eterno. No obstante", continúa, "esto es lo que caracteriza la condición humana. Lo atestiguan tanto la literatura como el arte. Todos deseamos ser felices, pero sin olvidar nada, ni siquiera la enfermedad y la muerte. Tenemos hambre y sed de significado, el deseo de una felicidad que sea para siempre. Pero hay una terrible censura sobre la gran promesa que el Evangelio nos ha hecho: 'El céntuplo aquí y la vida eterna'. Como si el Rey de los Cielos no hubiera venido nunca a estar entre nosotros, en la tierra. Como si no hubiera muerto y resucitado por nosotros, venciendo así a la muerte".

Socci incluye en su carta en términos de una fe vivida y sentida: "Tu madre y yo siempre nos conmovemos cuando, a quien te pregunta si eres feliz, tú respondes en tu lenguaje: '¡Sí!'. Y sabemos por qué respondes así. Porque eres muy amada. Porque Jesús está aquí, con nosotros. Y no nos abandona nunca. Es nuestra fuerza y nuestro consuelo. Es Él quien nos sostiene en esta lucha. Y es con Él con quien estaremos en la eternidad, junto a muchos otros amigos. Para la gran Fiesta".

El escrito concluye con una invitación a comprender el sentido de la vida en esta tierra, "preparación a la verdadera Vida... Cada instante de nuestra existencia es precioso. Cada instante se asoma a la eternidad. Aquí abajo nos jugamos nuestro destino eterno: o una alegría ilimitada o un sufrimiento ilimitado. O el Paraíso o el Infierno. Los eclesiásticos pusilánimes ya no tienen la valentía de decirlo porque se avergüenzan de Cristo, pero como dice el Evangelio, lo gritan las piedras de nuestras catedrales que, no es casualidad, a menudo tienen anexos los hospitales medievales, como sucede en Siena. Así, el dolor humano y la belleza, abrazados a la caridad y la liturgia, miran el rostro del Salvador gritando: ¡Ven a salvarnos!”.

Los extractos de la carta de Antonio Socci son traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

Fuente: Religión en Libertad